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-     Escrito por marcelo

El Clavel

Esta flor tan conocida y bella cuenta con una variedad de 250 especies diferentes. Su nombre científico es “Dianthus caryophyllus” y su orígen es en la zona mediterránea.

El clavel y sus características

Podríamos empezar diciendo que el clavel es una flor representativa, en especial en los pasos religiosos de la Semana Santa, pues es la más popular en los pasos religiosos. Esto se debe a que la flor, aunque cortada para decorar los tronos, mantiene una gran resistencia y aguante, por lo que no se marchita con tanta rapidez como podrían hacerlo otro tipo de flores.

El clavel es una planta que requiere mucha luz si queremos que desarrolle flores vigorosas y de buen tamaño, y para ello, debe plantarse en un suelo arenoso. De por sí, el clavel es una planta perenne. Su base es leñosa y los tallos se alargan hasta los noventa centímetros de altura.

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Se trata de una planta rústica, por lo que el riego debe ser moderado, pero constante, de lo contrario se pueden pudrir los tallos. Por otro lado, requiere de gran aporte de nutrientes, mensualmente en los meses de más frío y durante el verano, al menos una vez por semana requiere una dosis de abono.

El clavel florece entre las estaciones primavera y verano, y lo hace en grupos de una a cinco flores. Una de las carcterísticas más llamativas de los pétalos del clavel es que tienen el borde dentado y de de color rosado, algo que en las especies silvestres suele ser de color púrpura.

En los últimos tiempos se ha obtenido una gran ampliación en el rango de colores, aunque por medio de procesos de hibridación, claro está. Se trata de todo un avance en el desarrollo de la planta, pues hasta el siglo XIX solo existía el clavel silvestre. En realidad, los claveles de hoy en día son una de las más importantes flores de corte en el comercio mundial.

La plantación del clavel

La plantación del clavel dependerá de si es de la especie perenne o de la anual. En ambos casos podremos plantar los claveles de dos maneras distintas.

Plantar claveles a partir de semillas

Deberemos sembrar las semillas al empezar la primavera o el otoño en el caso de los claveles perennes, o en abril y mayo si se tratan de claveles anuales. La distancia entre las semillas deberá ser de unos 22 centímetros entre una y otra, y a unos 6 centímetros de profundidad.

Para que nuestros claveles crezcan de la mejor forma posible, intentaremos que la tierra no esté muy húmeda, pero sí lo suficiente, por lo que, para generar humedad, rociaremos las semillas con agua de vez en cuando. Si todo va bien, en unas tres semanas las semillas habrán germinado.

Plantar claveles a partir de esquejes

El primer paso será localizar un clavel saludable de al menos tres nudos que será el que utilizaremos de base. Cortaremos las hojas que salen del tallo para evitar el exceso de evaporación de savia y cortaremos la parte de arriba para que la savia se concentre en la parte inferior (que es donde va a echar raíces). Por último, cortaremos justo debajo del último nudo y lo mojaremos en polvo de hormonas.

Una vez hecho esto, ya podemos plantarlo en el tiesto. Deberemos mantener siempre la planta húmeda, esto es importante que lo recordéis si estáis interesados en plantar claveles en casa o en el jardín. Os voy a dar un truco que nos podrá ayudar, consiste en envolver con un plástico la planta haciendo unos pequeños agujeros y atándolo con una gomita.

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La zona donde dejaremos la maceta con el esqueje tendrá que tener bastante luz y en unos veinte días, la raíz será lo suficientemente grande y podremos trasplantar el clavel a una maceta más grande.

Cuidados de los claveles

El clavel es una planta bastante sencilla de cuidar y muy resistente. Prácticamente no requieren de ningún cuidado especial. Cortaremos con unas tijeras las flores secas o marchitas que vayan apareciendo para estimular la aparición de nuevos brotes.

A no ser que vivamos en una zona extremadamente seca, no tendremos que regar los claveles (si los claveles están recién plantados sí, para hacer que crezcan las raíces lo antes posible). La tierra donde estarán nuestros claveles tampoco tiene por qué ser especial, los claveles pueden crecer incluso en suelos calcáreos. El único requisito es que la zona sea soleada y esté bien ventilada.