Escrito por Tendenzias

Los colores de las estrellas

Al observar las estrellas, los tonos con los que parpadean delatan características reveladoras de los otros soles, ¿qué indican y cuáles son los colores de las estrellas?

Los colores de las estrellas y su escala espectral

Para el observador ocasional (y no tan ocasional, en realidad), las estrellas son todos puntitos blancos.

Salvando alguna excepción remarcable, como la anaranjada Betelgeuse en Orión, o Antares (cuyo color rojizo rivalizaba con el de Marte, y por eso fue denominada anti-Ares), es difícil distinguir rápidamente y a simple vista el color de las estrellas.

Betelgeuse, fotografiada por el telescopio Hubble

Pero, con buen cielo y buen ojo, y quizá con la asistencia de algún prismático o telescopio, se comienza a descubrir que no todas las estrellas son blancas y alguna que otra roja: también hay soles de tonos azulados, dorados, y hasta verduzcos.

Los observadores a lo largo de la historia así lo notaron, pero el sistema para catalogar bien los colores en una escala espectral surgió recién en la primera mitad del siglo XX (como muchas de las sistematizaciones que hoy se usan en la astronomía).

No es un sistema muy complicado, así que es muy útil para el observador. Se lo llama tipo espectral de las estrellas, o clasificación espectral de Harvard, porque lo inventó Edward Pickering, y fue modificado por Annie Jump Cannon, ambos de la Universidad de Harvard.

Comúnmente hay 10 categorías de colores (los astrónomos siempre están descubriendo nuevos tipos de estrellas y abriendo nuevas categorías).

Cada categoría tiene una letra, una letra que no tiene nada que ver con el nombre de los colores, sino con los resultados del espectrómetro.

Como indica la tabla, el color va cambiando junto a la temperatura, y esto es porque el color de las estrellas indica su temperatura de superficie.

Como sucede con el fuego que vemos en la hornalla o en una fogata, y al contrario de lo que el sentido común indicaría, el azul es más caliente, y el rojo más frío. Las llamas azules siempre están más cerca de la fuente de origen del fuego.

El color de las estrellas es importante, y no sólo indica su temperatura. En general, también nos revela la edad de las estrellas.

Las estrellas más jóvenes son calientes y azules, tienen mucha energía todavía para gastar. Mientras que las más ancianas son rojizas y frías.

Otra forma de entender esto es observando el espectro de la luz visible, ese arcoiris de tonos que va desde el violeta al rojo: los colores cercanos al ultravioleta siempre son más intensos (violeta, azul, verde), mientras que los rojos y anaranjados brillan con menor intensidad, parecen más “oscuros”.

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Y los soles emiten rayos, si esos rayos son azulados contienen más energía que si son rojos. Las enanas rojas, por ejemplo, emiten menos radiación, y por eso también, son más difíciles de observar.

¿A9, G2…R2 D2, C3 PO?

Además de las 10 letras, la escala espectral de las estrellas se pone más específica y le adhiere subíndices en forma de números, que van del 0 (las más calientes) al 9 (las más frías). Esto es para especificar un poco más la temperatura de las estrellas dentro de cada categoría.

Entonces tenemos por ejemplo al Sol, que sería una estrella de tipo espectral G2, es decir, una estrella amarilla de temperatura bastante alta dentro de su tipo.

¿De qué tipo son las estrellas que más se destacan en el cielo?

De las 10 categorías, las más clásicas y utilizadas por los observadores son las intermedias: O, B, A, F, G, K y M.

Las estrellas de tipo A y B, calientes y blanco-azuladas/blancas como Sirio, son las que más se ven en el cielo (aunque no las que más existen). No es raro encontrar una en cada una de las constelaciones más conocidas: Deneb, Achernar, Castor, Fomalhaut, Rukbat, Acrab, Rigel, Acrux, Achernar, Regulus, etc.

De las estrellas parecidas al Sol (las amarillas/anaranjadas de tipo F y G) podemos mencionar a la famosa Alfa Centauri A, nuestra estrella vecina visible desde el hemisferio sur, o a Polaris en el hemisferio norte.

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Las rojizas que se llegan a ver son las gigantes y supergigantes, de otra forma su intensidad sería muy débil, y eso que las enanas rojas forman la mayoría de nuestro vecindario. No olvidarse: las estrellas rojas y anaranjadas no son sólo las gigantes.

Las anaranjadas gigantes en comparación a otros soles

Pero si buscamos cosas naranjas en nuestro cielo encontraremos verdaderos monstruos: Arcturus, Aldebaran, y más aún, Antares y Betelgeuse son enormes soles ancianos a punto de apagarse para siempre, quizá regalando un último espectáculo y explotando como supernovas (se cree que ese será el destino cercano de Betelgeuse).

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