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El proceso del tatuaje III

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A lo largo de la sesión de tattooing lo mejor es intentar estar lo más relajado posible, evitar movimientos bruscos e incluso, si es posible entablar una conversación con el tatuaje a fin de rebajar la tensión y de conseguir que el tiempo se pase más rápidamente.

En el caso de tatuajes pequeños, que duran tan sólo una o dos horas, en realidad, el tiempo transcurre con bastante prontitud y seguramente no será necesaria ninguna parada. Es en aquellos tatuajes de mayor tamaño en los que el proceso puede resultar un poco más aburrido o lento y esto puede llevarnos a concentrarnos más en la sensación de molestia y como consecuencia a no disfrutar de esta primera fase del tatuaje. Es en este momento en el que debemos intentar concentrarnos en la conversación o incluso, pedir una pequeña pausa.

Como ya mencionamos en otros post siempre es bueno solicitar un descanso si fuera necesario, ya que éste permite relajarse un poco, olvidarse del tema por unos minutos y quizás beber o ingerir algo, para luego tomarlo con más fuerza. Además, podemos aprovechar este momento para apreciar directamente nuestro tatuaje y ver cómo está quedando el diseño seleccionado.

Estas pausas forman parte de la rutina de trabajo del tatuador y el resultado no se verá afectado. De todos modos, si la pausa no resulta demasiado adecuada porque en ese instante el artista está terminando alguna zona de dificultad, simplemente le propondrá retrasarla y en cuanto se acabe este etapa podrá disfrutar de su merecido descansito.

Foto vía: flickr