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Tatuaje a fuego

fuego

Destacan en este tatuaje, ubicado en la muñeca, los tonos rojos y amarillos que dan viveza al fuego representado. El fuego y las llamas son también motivos muy habituales en el ámbito del “tatú” y parece claro que este elemento sólo puede aportar poder y grandeza a nuestra piel.

Desde tiempos remotos se relaciona el fuego con todo lo divino y sagrado, de hecho, según la mitología griega, el fuego pertenecía exclusivamente a los dioses y fue el héroe Prometeo quien les robó la llama sagrada para entregársela a la humanidad. Desde ese momento, los seres humanos dejaron de temer al frío y la oscuridad y, de alguna forma, pudieron dormir tranquilos.

En nuestro tiempo, rodeados de paredes que nos protegen, quizás parezca un poco ingenuo, pero para el hombre primitivo, el descubrimiento del fuego fue esencial para su subsistencia; por las noches ya no morían por congelación o por el ataque de un animal salvaje. En aquel entonces la supervivencia no era tarea sencilla, la verdad.

Por otra parte, si pensamos un poco en el elemento fuego que nos rodea, vemos que no sólo aporta fuerza y seguridad, sino también purificación. Muchas de nuestras fiestas populares incluyen hogueras y fuegos que simbolizan el inicio de una nueva etapa, todo lo pasado, todo lo malo, todo lo que no nos ha gustado, se quema con las llamas y a partir de ahí, somos personas nuevas, capaces de ver el futuro con una carga más ligera.

Una llama, varias llamas o una hoguera entera tatuadas en nuestro cuerpo siempre nos recordará que la vida sigue adelante con fuerza e ímpetu y que nosotros, no le tenemos miedo.

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