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Los Estados Verdes de América

Los gobernadores de EEUU toman la iniciativa en la lucha contra el cambio climático.

Schwarzenegger aparece con camisa verde y mirada profética ante un fondo arbolado. Se dirige a la cámara con su marcado acento austriaco: “El cambio climático es una cuestión de liderazgo”.

Plano siguiente: torrente y montaña. El gobernador de Montana, Barry Schweitzer, igualmente bucólico, pero menos cinematográfico, retoma la frase: “Si decidimos ignorarlo nos enfrentamos a una grave situación”.

Cazadora de cuero patriótica y escenario desértico al atardecer, su colega de Utah, Jon Hunstman, concluye: “Estamos tomando la iniciativa, ahora le toca al Congreso limitar la emisión de gases de efecto invernadero”.

El anuncio, financiado por la organización independiente Environmental Defense, se emitirá durante un mes en las televisiones estadounidenses. Es una llamada directa a los legisladores para que aprueben antes de finales de año la Ley Lieberman-Warner que pretende limitar las emisiones de dióxido de carbono un 15% en 2020 y crear incentivos para las empresas más contaminantes.

Es sobre todo el último ejemplo de la creciente frustración de las autoridades locales ante la pasividad de Washington en los asuntos medioambientales. Una frustración que ha desencadenado un auténtico movimiento apolítico, juntando a personalidades de ambos partidos y regiones muy diversas. Ahora piensan que ha llegado el momento de actuar.

Una confederación de 26 estados, más de la mitad del país ha decidido poner en práctica, sin esperar el visto bueno del Gobierno, ambiciosos planes contra los gases de efecto invernadero. Y como ha pasado con tantas otras causas en Estados Unidos, la batalla acaba de llegar a los tribunales.

Demandar al Gobierno
Hace tres semanas el gobernador de California, Arnold Schwarzenegger, respaldado por los gobernadores de otros 17 estados, decidió finalmente llevar ante los tribunales a la Agencia de Protección Medioambiental del Gobierno (EPA) por no concederle la autorización de imponer a los fabricantes de coches normas más severas que las que se aplican a nivel nacional, después de llevar pidiéndoselo durante dos años.

California, que lleva el liderazgo de estas iniciativas, quiere reducir la emisión de gases contaminantes un 30% en 2018, lo que equivaldría a retirar 6,5 millones de vehículos de sus carreteras.

También espera imponer normas que potencien la fabricación de coches “limpios” que reduzcan la polución ambiental. “Estamos preparados para poner en práctica los estándares más estrictos del país en cuanto a emisiones de vehículos, y no lo podemos hacer, por supuesto, hasta que el Gobierno federal nos otorgue los permisos necesarios”, declaró Schwarzenegger.

Que un gobernador republicano decida demandar al Gobierno de su partido por un tema que no suele ser prioridad en el bando conservador demuestra hasta qué punto el medio ambiente se ha convertido en un tema de consenso en EEUU… y en una buena plataforma política.

“Los estados que se han apuntado a esta iniciativa incluyen poblaciones y actividades económicas muy diversas. Esto demuestra que el medio ambiente supera las divisiones partidistas”, explica Tony Krendler, de Environmental Defense. Reconoce que la presión electoral, a un año de las presidenciales y las legislativas, también ayuda. “Nuestras encuestas demuestran que los votantes independientes, el factor decisivo de las elecciones de 2004, sonmuy sensibles a los temas medioambientales”, dice.

El movimiento ha surgido de las dos costas y ha ido atenazando el centro del país, donde se encuentran los grandes conglomeradosindustriales y agrícolas.

La contaminación en estas zonas suele ser de las más altas. Wisconsin, que calienta sus casas con carbón, emite la misma cantidad de gases de efecto invernadero que todo Portugal. Pero a principios de noviembre, diez estados del medio oeste, incluidos Michigan y Detroit, sedes de los gigantes del automóvil, decidieron crear un pacto verde parecido al que ya existeen sitios como Arizona, Oregon o Nueva York.

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La industria se resiste
La industria automovilística, una de las más afectadas por esta nueva ola verde, ha contraatacado. La Asociación de Fabricantes de Automóviles, ha denunciado las iniciativas de California: “Un batiburrillo de leyes locales no va a solucionar el problema”.

Pero de momento la ley está de parte de los estados. El Tribunal Supremo dictaminó en abril que la EPA debía ejercer plenamente su autoridad para limitar las emisionesde dióxido de carbono, aplicando a rajatabla la Ley del Aire Limpio (Clean Air Act), y no quedarse en una pasividad regulatoria, como venía siendo el caso. Desde entonces la batalla en los tribunales se ha endurecido. “Incluso la Tierra necesita un buen abogado”, reza el eslogan de Earthjustice, el brazo legal de la organización ecologista Sierra Club.

Vía: Publico.es