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Una promotora tala 6.700 pinos para hacer una urbanización pese a carecer de licencia de agua

Castilla y León aprueba tres campos de golf y 7.500 viviendas en una aldea de 156 habitantes ø Un informe interno de la Junta admite que el plan es “un despropósito”.

La urbanización La Favera, en Villanueva de Gómez (Ávila), no sólo ha talado ya más de 6.700 pinos en una zona de alto valor ecológico sino que lo hace sin concesión de agua para abastecer las 7.500 viviendas y los tres campos de golf que construye. La Confederación Hidrográfica del Duero acaba de anular la dotación que tenía, pero aun así, la Junta de Castilla y León, del PP, autorizó ayer a la empresa a construir tres campos de golf a costa de otros 10.000 pinos. La Junta ignora así el informe de sus técnicos que dice que, “siendo suaves”, el plan es “un despropósito y un sinsentido”.

Una pareja de águilas imperiales ibéricas sobrevuela el río Adaja. Vuelan muy, muy alto y sólo con prismáticos se las puede distinguir. Son una de las pocas parejas que quedan en España y el año pasado criaron tres pollos en el pinar del río, en las únicas 5.000 hectáreas arboladas de las 150.000 de la comarca cerealista de La Moraña abulense.

El pinar, propiedad de la empresa Unión Resinera, fue declarado urbanizable el 4 de marzo de 1980. Pero hasta que en 1999 lo compró la empresa riojana Inveralde nada se movió. La promotora comenzó en 2000 los trámites para construir allí una urbanización de 7.500 viviendas, hotel, club hípico y tres campos de golf con apoyo del alcalde, José Martín Llorente (PP). “El campo se muere y el plan es bueno para la comarca”, señaló ayer.

El problema es que Villanueva de Gómez se abastece del acuífero de los Arenales, sobreexplotado y contaminado por arsénico, según Antonio Gato, presidente de la Confederación del Duero, del Ministerio de Medio Ambiente. El pueblo se abastece con camiones y sus 156 habitantes beben agua embotellada.

Aun así, la Junta de Castilla y León y el ayuntamiento autorizaron las 7.500 viviendas a costa de 800 hectáreas de pinar y en 2006 tramitaron el plan para los tres campos de golf. En junio de 2005, la confederación otorgó a la empresa una concesión de agua de 771.363 metros cúbicos al año que se sumaban a la de 180.000 metros cúbicos que ya tenía. Con esa concesión, la empresa podía empezar a funcionar aunque seguía lejos de los 2,5 millones de metros cúbicos al año que necesitaría para los 22.000 habitantes que se pueden llegar a juntar en La Favera. Con esa cifra, la urbanización en el pinar se convertiría en la segunda localidad de la provincia.

Como el pinar era urbanizable desde hace más de 25 años, las viviendas se tramitaron sin declaración de impacto ambiental, explica el alcalde. Los ecologistas de Centaurea, SEO/Birdlife y Comisiones Obreras denuncian que el trámite sí era necesario.

Las máquinas ya han dejado su huella. El pinar está atravesado por enormes calles asfaltadas alrededor de las que se acumulan troncos y una máquina que extrae los pinos de raíz.

Los ecologistas aseguran que ya ha talado más de 10.000 pinos. La promotora dice que muchos menos y que además, repoblará con 316.000 otra zona. Los 30 kilómetros de calles tienen unos 15 metros de ancho. Si la densidad del pinar admitida por el alcalde es de 150 pinos por hectárea -los ecologistas dicen que es mayor-, eso significaría que ya han caído más de 6.700 pinos. Un portavoz de la promotora afirma que estaban heridos de muerte, que son pequeños y que la tramitación se ha hecho legalmente.

La empresa ya tenía permiso para las casas, pero necesitaba una declaración de impacto ambiental para los campos de golf, que están en otro tipo de suelo, en la ribera del río. La Junta preguntó a sus técnicos y se encontró con su oposición.

El 29 de junio de 2006, el jefe de la sección territorial de ordenación, Rodrigo Gandía, y el técnico de su departamento Javier Plaza firmaron un informe demoledor. Tras destrozar durante seis folios el plan, concluyen: “Se parte de unas normas aprobadas en los años 80 que, siendo suaves, nos parecen un despropósito. Imaginemos qué sería si todos los municipios en sus lugares de mayor valor y atractivos ejecutaran proyectos de este tipo. Desde el punto de vista de la ordenación del territorio y del medio ambiente es un sinsentido”.

Así no había forma de dar luz verde a la urbanización. Pero el 19 de octubre de 2006, el jefe de la sección, Sabas Yagüe, actor clave en la tala en Navas del Marqués, firmó otro informe para “matizar” el anterior. En él afirma que “las cortas previstas, no hacen más que anticipar lo que necesariamente tendría que producirse de todas formas de forma natural”. Con este informe, la Junta dio luz verde a la declaración de impacto ambiental días después y ayer -un año después- la publicó en el Boletín Oficial de la comunidad. Sólo para los tres campos de golf hace falta talar 9.618 pinos. Este diario intentó ayer, sin éxito, obtener la versión de la Junta.

El problema para la promotora es que el 27 de septiembre la confederación consideró que la concesión de agua había caducado porque Inveralde no había acometido las obras a tiempo. En un acto inusual, el organismo deja a la promotora sin ninguna concesión para justificar la tala, a pesar de lo cual ayer seguía. La empresa sostiene que hay agua de sobra y que seguirá la obra. A pesar de la falta de agua. A pesar de la crisis inmobiliaria.

Vía: El País

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