La hiedra

La hiedra es una de las escasas plantas originarias de Europa que permite su cultivo en el interior. Es un arbusto trepador y de hoja perenne y tiene unos pequeños frutos de color negruzco. Pertenece a la familia de las araliáceas.

Se las utiliza para cubrir muros, como planta colgante e incluso para tapizar terrenos como planta rastrera. Suele desarrollar troncos bastante gruesos y aclcanzar los 14 ó 15.

Las que se emplean más comunmente como planta de interior son: la Hedera helix y la Canariensis o Hiedra canaria. Se utilizan tanto en formas colgantes como de plantas de mesa en macetas. Las variedades más delicadas son las de tonos blancos y amarillos.

Para su cuidado, un sol excesivo puede ser perjudicial, al margen de esto puede soportar temperaturas muy bajas ya que por lo general habita en zonas sombrías. Es un arbusto resistente, ideal para terrenos calcáreos, alcalinos con buen drenaje y de ser posible rico en materia orgánica.

Las hiedras tienen la particularidad de ramificar por sí mismas; por ello es bueno podarlas para lograr un hiedra compacta y espesa, además de controlar que su peso no ejerza mucha presión en las estructuras en las que se apoya.

El recorte de las hiedras jóvenes tras haberlas plantado estimula el crecimiento. En el caso de las trepadoras es mejor eliminar al comienzo de la primavera, es decir antes del crecimiento, los vástagos abiertos.

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Imagen | webdelacasa

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