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Observación con telescopio refractor

Consejos para aprovechar las ventajas del telescopio refractor en una noche de observación.

Los telescopios refractores (o galileanos, como se los llama a veces, tras el nombre de su inventor) se encuentran entre los más populares. Todos los telescopios refractores refractan y convergen la luz que reciben a través de lentes situadas en el tubo.

Sacándole brillo al refractor

Lo que caracteriza al telescopio galileano frente a otros modelos es la nitidez y el contraste que ofrecen sus imágenes. La forma en la que está construido el tubo con los lentes dentro evita otros problemas que tienen, por ejemplo, los telescopios reflectores, como la turbulencia y otros obstáculos en el paso de la luz.

Los refractores más comunes son fáciles de distinguir por sus tubos finos (de pequeña o media amplitud) y largos ( mediana o larga distancia focal)

Y una imagen con mayor contraste es especialmente deseable en los objetos más brillosos, cuando la falta de luz no es un problema. Pasa algo parecido cuando sacamos una foto muy brillosa y queremos darle mayor contraste para diferenciar mejor los distintos elementos de la imagen.

Por eso no es difícil darse cuenta qué objetos son la especialidad del refractor: los más brillantes.

Los objetos más brillantes suelen ser los más cercanos: los planetas, la Luna y, si disponemos de filtros especiales, el Sol (sin ellos el daño en el ojo humano sería irremediable).

Con un refractor básico (de unos 60 mm de apertura), y un buen cielo, se pueden observar nítidamente, por ejemplo, los cintures de Júpiter (sus bandas de nubes), y sus cuatro lunas principales.

Para observar la Gran Mancha Roja necesitaremos algunas condiciones más: que la posición de Júpiter sea la indicada, cielo oscuro, y un buen telescopio (el contraste del refractor puede ayudar mucho, o un barlow acromático).

La Luna es ideal para observar con un refractor, los contrastes entre las montañas, sus sombras, y los cráteres se distinguen mejor con un telescopio galileano. Si disponemos de un filtro lunar, no tendremos molestias para observar la Luna Llena.

Utilizando filtros especiales, o el método de proyección solar, observar el Sol a través de un refractor ofrece más ventajas que hacerlo con un reflector, cuyos espejos pueden sobrecalentar demasiado el tubo.

Además el contraste entre las partes más calientes del Sol y las más frías, como las manchas solares, se verá más nítidamente con el refractor.

El refractor también es especialmente útil para distinguir estrellas binarias o un sistema de más de dos estrellas, como Alfa de Centauro, Albireo en la contelación del Cisne, o Sirio, la estrella más brillante del cielo.

Albireo, un sistema binario compuesto por una estrella gigante amarilla (A), y una menos brillante azul (B).

Por supuesto, nada nos prohibe utilizar el telescopio refractor para intentar observar galaxias, nebulosas, o cúmulos de estrellas. Estos objetos se verán muy bien si la apertura del telescopio es grande (el diámetro de los lentes).

Pero los telescopios refractores de gran diámetro no son los más comunes, porque la construcción de lentes grandes requiere un proceso de producción mucho más complejo y costoso que el de los espejos grandes.

Por eso es más común encontrar telescopios reflectores con mayor diámetro de apertura.

El halo misterioso

Los telescopios refractores más populares, sobre todo los sospechosamente económicos, tienen una desventaja muy conocida: la aberración cromática. La aberración cromática, o cromatismo, es un defecto en la imagen que se manifiesta como un halo de color que rodea algunos objetos, especialmente los más brillantes, como la Luna.

A la izquierda: caso grave de aberración cromática que puede encontrarse en los modelos más pequeños de baja gama

El nivel de cromatismo varía mucho de un modelo de telescopio a otro. Las mejores marcas de telescopios garantizan bajos niveles de cromatismo, pero también podemos encontrar el problema bastante zanjado en telescopios de cualquier marca que utilicen múltiples lentes.

Una solución más definitiva para el problema (sin tener en cuenta los telescopio con espejos) son los telescopios refractores apocromáticos, ideales para la astrofotografía.

Estos tubos cuentan con varias lentes y ofrecen un gran campo de visión, pero también son mucho más costosos.

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