Escrito por Tendenzias

Observación del cielo de día

Hay cosas en el cielo que pueden verse de día. Hoy les contamos cómo disfrutar de la observación del cielo sin esperar a que caiga la noche.

Eclipse de Venus y la Luna antes del atardecer (crédito: Peter Heinzen/NASA APOD)

Durante el día, la luz del Sol oculta todas las estrellas del cielo. Pero existen ciertos objetos, muy brillantes o cercanos, que desafían la presencia solar. Y además, sólo de día es que podemos observar en detalle a la estrella más mimada por la astronomía.

El Sol

El Sol es el astro por excelencia para observar durante el día. Tal vez una de las razones por las cuales no es muy común hacerlo es por la excluyente precaución que hay que tener para observarlo, siempre INDIRECTAMENTE.

Cualquier intento de ver el Sol a través de binoculares, telescopios o incluso a simple vista, puede y suele resultar en una CEGUERA PERMANENTE. De modo que para observar el Sol, existen otros métodos:

  • Proyección solar: es el método más seguro y accesible. Requiere de un telescopio (refractor y pequeño, de otro tipo puede dañarse por el calentamiento), y un cartón de color claro. NUNCA hay que buscar, u observar el Sol viendo por el ocular del telescopio. En lugar de eso, hay que colocar el cartón donde iría nuestro ojo, apuntar el telescopio hacia donde se ubica el Sol, y luego acercar y alejar el cartón hasta que la imagen del Sol quede proyectada y enfocada en el cartón. Se obtienen mejores resultados rodeando al telescopio de oscuridad.
  • Filtro solar: si posees binoculares o un telescopio y quieres ver el Sol directamente, es obligatorio el uso de un filtro solar adecuado. Estos filtros se colocan en el tubo por donde entra la luz, nunca hay que utilizar un filtro que se coloque en el ocular, porque el calor allí concentrado puede fácilmente romper el presunto “filtro”, y permitir el paso de la luz del Sol directamente sobre el desguarnecido ojo.

Manchas solares a través de un telescopio (crédito: Wikimedia Commons)

Tanto trabajo para ver el Sol, ¿vale la pena? Pasando por alto el hecho básico de que el Sol es la única estrella que realmente podemos apreciar con lujo de detalles, la observación indirecta del Sol a través de los telescopios garantiza resultados muy interesantes y dinámicos, como los eclipses y las manchas solares.

Las manchas solares son las regiones más frías del Sol, por eso no brillan de la misma forma que el resto de su superficie. Se producen por causa del flujo magnético del Sol, por lo que constantemente aparecen, desaparecen y rotan como el Sol.

 Proyección solar a través de un telescopio (crédito: YouTube)

La Luna

Nuestro satélite natural puede verse perfectamente de día cuando su rotación lo permite. Por supuesto que de noche puede apreciarse con mucho más detalle.

Pero durante el día es interesante ubicar a la Luna, y observarla a través de binoculares, o un telescopio. Su fase nos avisa en todo momento dónde está el Sol (basta con proyectar una línea imaginaria estre su parte iluminada y el cielo).

Los planetas

Júpiter y Venus son los dos planetas que pueden encontrarse fácilmente en determinadas épocas del año cuando aún es de día y comienza a atardecer, o bien entrados los primeros minutos de la mañana.

Venus es el más brillante, y siempre que se puede ver está situado cerca del Sol, al amanecer o al atardecer. Júpiter brilla con tanta magnitud que también puede verse con facilidad durante las horas más oscuras del día (y luego durante la noche).

Otros planetas, como Marte, Saturno e incluso Mercurio, pueden observarse unos minutos durante los amaneceres y atardeceres, cerca del horizonte.

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Cometas

Existen cometas realmente brillantes, cuyas colas de hielo y gas pueden verse en pleno día, como el caso del cometa McNaught (visible en el 2007), o el Ikeya-Seki S1 (1965).

Suelen verse mejor durante los atardeceres y amaneceres, cerca del horizonte, indicando su relación con respecto del Sol (responsable de la dirección que toma la cola del cometa).

Los cometas, al igual que algunas nebulosas, se ven mejor a través de binoculares, que permiten un campo de visión mayor para poder contemplar el hermoso halo en su conjunto.

Cometa McNaught (crédito: Geoff Mackley/ 2007 Nueva Zelanda)

Estrellas

Aunque no las veamos, las estrellas están ahí arriba durante el día. Con un telescopio poderoso, y con la ayuda de un buscador computarizado, es posible distinguir el brillo de las estrellas más brillantes, como Sirio.

Por supuesto, si se consigue ubicar la estrella, sólo será posible distinguir un débil resplandor. Pero no deja de ser una experiencia interesante, o una demostración educativa muy eficaz para explicar la rotación constante de la Tierra.

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Satélites artificiales, la ISS y el Hubble

En el cielo del día pueden aparecer brillos que se mueven describiendo una línea a una velocidad constante. Su observación no difiere mucho de la de un avión normal.

El paso de todos los satélites capaces de brillar durante el día pueden encontrarse en línea en el sitio Heavens-Above, insertando las coordenadas geográficas del observador.

Dentro de estos satélites se incluye también el paso del telescopio Hubble, que se alcanza a ver incluso durante el día, en las horas previas al amanecer o atardecer.

La Estación Espacial Internacional (ISS), sin embargo, puede verse a plena luz del día, como una brillante estrella que se mueve. Esperar su paso por el cielo es una experiencia muy recomendable.

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