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Patrones y redes de encuentros con desconocidos familiares

Desde hace mucho tiempo se sabe que la interacción social entre las personas y el contagio de las enfermedades está conectado; sin embargo, es difícil poder identificar qué es lo que los conecta en los estudios de observación social. Un grupo de investigadores ha decidido afrontar el desafío estudiando los patrones de movimiento y encuentros de la gente mediante las tarjetas inteligentes que se utilizan para pagar los autobuses urbanos en Singapur.

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El estudio, publicado en PNAS, mapea los encuentros urbanos de la gente. Permitió conocer los mecanismos que generan los encuentros cara a cara con los “desconocidos familiares”, es decir, esa gente que solemos encontrarnos a diario en los transportes urbanos, con los que sólo podemos reconocernos, intercambiar miradas, tal vez alguna alzada de cejas, a modo de saludo distante, o incluso podrían ser desconocidos familiares con los que intercambiamos alguna palabra de vez en cuando.

Estudios anteriores sugerían que las trayectorias humanas eran aleatorias, pero “considerando la regularidad inherente de los comportamientos individuales”, dicen los autores en el artículo, “análisis recientes de trayectorias a gran escala a partir de información de teléfonos móviles y diarios de viaje, indican que los patrones de movilidad individual muestran una significativa regularidad y una notable previsibilidad”.

Los autores utilizaron, para su estudio, información de las tarjetas inteligentes del servicio de autobuses de Singapur. Información de más de 20 millones de viajes, de 2.895.750 de personas anónimas a lo largo de una semana de trabajo. Esto es poco más de la mitad de la población de Singapur.

Esta información les permitió ver cómo los individuos se encontraban en los vehículos a lo largo de esa semana, y cómo se creaban redes de “desconocidos familiares”. Descubrieron que al analizar toda esa información, podían reproducir los patrones, indicando que los encuentros eran regulares e idénticos.

Con este tipo de interacciones diarias, las redes de encuentros regulares juegan un papel muy importante en el medio ambiente urbano, como por ejemplo durante las epidemias, o con algo tan simple como la difusión de rumores. Conocer e identificar este tipo de redes es importante para poder estudiar los patrones de difusión de enfermedades en las grandes poblaciones urbanas que antes se creían aleatorios.

La regularidad se puede ver en la vida diaria en las horas pico del transporte, ya sea por la mañana, como al atardecer; o la acumulación de gente en los supermercados y en los centros comerciales durante los fines de semana, o en los restaurantes para la cena, y así. Por lo que son muchos los patrones y redes sociales que se pueden formar de “desconocidos familiares” en cada ciudad.

Los autores del estudio eligieron el transporte urbano por las grandes posibilidades que otorgan el uso de las tarjetas inteligentes para pagar el boleto del autobus, el transporte principal de Singapur. Pero en ciudades como Buenos Aires, donde la tarjeta SUBE se utiliza para pagar todo tipo de transporte, sería más útil todavía (trenes, colectivos, subtes).

“Tomamos a los usuarios del transporte urbano como nuestros sujetos de estudio”, dicen los autores, “y la definición de encuentro en nuestro estudio está limitada a la proximidad física o a la copresencia, que implica que los individuos ocupen el mismo vehículo de forma simultánea”. Esto no implica que tengan un contacto social, ya sea hablando, pero sí que puedan notarse mutuamente, si es que prestan atención.

Este tipo de información puede explicar la difusión de enfermedades, de rumores, información, y hasta la toma de decisiones por parte de grupos sociales. También son importantes estas redes sociales en lo que se conoce como el contagio social, es decir, las modas o costumbres urbanas.

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