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Voyager 1 ha dejado atrás al Sistema Solar

Apenas tenía tres años cuando la Voyager 1 fue lanzada al espacio, en 1977, unas dos semanas después que su gemela la Voyager 2. Iba a cumplir los 15 años cuando, en 1989, las Voyager cumplieron su misión primaria, que consistía en recorrer los planetas del Sistema Solar. Así que, es comprensible que ahora, 36 años después, se me escape una lágrima cuando finalmente se conoce que ha abandonado el Sistema Solar, y ha dado comienzo a su misión interestelar. Hemos pasado una vida juntos, y su seguimiento me ha ido inspirando. ¿Quién no puede tomarles cariño a las Voyager luego de haber compartido la vida?

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A ver, para quienes no tuvieron la dicha de haber podido seguir sus pasos, vamos a hacer un poco de historia. Pero, primero, la gran noticia. Según ha dado a conocer la NASA, la Voyager 1 ha conseguido trasponer una frontera mítica, el 25 de agosto del año pasado, para dar sus primeros pasos en el espacio interestelar, luego de 35 años de misión científica ininterrumpida.

“Voyager ha ido donde ninguna otra nave ha ido antes, marcando uno de los logros tecnológicos más significativos en los anales de la historia de la ciencia, y al entrar en el espacio interestelar, agrega un nuevo capítulo a los sueños científicos”, dijo el jefe científico de la NASA John Grunsfeld.

El programa Voyager consistió en el lanzamiento de dos naves, la Voyager 1 y la Voyager 2, con la misión de aprovechar los alineamientos planetarios que se dieron a finales de los años 1970s. Fueron diseñadas para estudiar a Júpiter y a Saturno, pero se pensaron como para que pudiesen seguir su misión hacia los límites del Sistema Solar, y mas allá, mucho más allá.

En su viaje, las gemelas aportaron las primeras miradas de cerca de Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno y las lunas de estos mundos distantes. Completaron esta misión en 1989, y luego siguieron en busca del límite de la heliosfera, la región espacial que se encuentra bajo la influencia del viento solar y su campo magnético, compuesto por iones procedentes de la atmósfera solar y que se suponía que se extendía más allá de la órbita de Plutón.

Lo que ha logrado la Voyager 1 es liberarse de esa burbuja. Los científicos han llegado a esta conclusión, justamente gracias a la ayuda del Sol. Una erupción solar poderosa ha causado que los electrones en la zona de Voyager 1 vibrasen significativamente entre el 9 de abril y el 22 de mayo de este año.

Los instrumentos de onda de plasma de la Voyager 1 detectaron esta oscilación, y los investigadores utilizaron las mediciones para darse cuenta que los alrededores de la nave contenían 0,08 electrones por centímetro cúbico. Eso es mucho más denso que lo observado en las regiones exteriores de la heliosfera (más o menos unos 0,002 electrones por centímetro cúbico), pero sí más en sintonía a lo que se espera del espacio interestelar.

“Saltamos literalmente de nuestros asientos cuando vimos esas oscilaciones en nuestros datos”, dijo Don Gurnett, principal investigador a cargo de los instrumentos de plasma de la Voyager 1.

No es que el espacio interestelar esté más lleno que dentro de la burbuja de protección del solar, efectivamente está más vacío, pero los límites de esa burbuja son menos densos, todavía.

Utilizando estos estudios, más los kilómetros que la Voyager 1 fue recorriendo, unos 520 millones por año, los investigadores calcularon que la nave dejó el sistema solar en algún momento de agosto de 2012. El 25 de agosto de 2012 la nave registró un bajón multiplicado por mil de la cantidad de partículas solares, mientras que medía un incremento de los rayos cósmicos, que se originan más allá del Sistema Solar.

Así es que la fecha en que se cree que la Voyager 1 cruzó hacia el plasma interestelar fue el 25 de agosto de 2012. En ese punto, la nave estaba a 18 mil millones de kilómetros del sol, o lo que es lo mismo, 121 veces la distancia que separa a la Tierra del Sol.

En este momento está un poco más lejos. Su gemela, la Voyager 2 está mucho más cerca, ya que tomó una ruta diferente en su viaje alrededor del Sistema Solar, está apenas a unos 15 mil millones de kilómetros del Sol.

Si recién nos eteramos ahora, casi un año después, del momento en que la Voyager 1 traspasó esa frontera, fue porque las mediciones hacían dudar a los científicos. Se creía que el campo magnético debía cambiar su orientación, ya que se abandonaba el campo magnético solar, para entrar en el campo magnético interestelar, pero no sucedió. Ahora quedará a los científicos estudiar por qué no se dio este cambio esperado.

Voyager 1 aportó infinidad de datos sobre el Sistema Solar, y si bien algunos de sus instrumentos ya no funcionan, seguirá aportando datos sobre lo que hay más allá, en el espacio interestelar. Se cree que hasta 2020, al menos, sus instrumentos seguirán funcionando, pero para 2025 se cree que dejarán de funcionar. Quedan muchos años todavía, y muchos misterios por derribar.

Fuente: Space.com

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