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El toro si sufre, José Enrique Zaldívar Laguía.

El cortisol, es una hormona que los mamíferos producen normalmente en cantidades adecuadas para el perfecto funcionamiento del organismo. Todas las especies tienen unos valores determinados de esta sustancia, que podemos denominar valores fisiológicos normales. No es el lugar de explicar las importantes funciones que dicha hormona cumple en el metabolismo de muchos seres vivos.

Cuando un animal, mamífero en éste caso, es sometido a situaciones de sufrimiento psíquico y/o físico, es decir, es sometido a situaciones que le causan estrés, el organismo responde aumentando la producción de cortisol. Esto supone que en la sangre de ése animal se detectará en cantidades MÁS ALTAS de lo normal. Las órdenes para que se produzca esa descarga se realizan a través del sistema nervioso. El producto final de una serie de mecanismos endocrinos en que están implicados el hipotálamo y la hipófisis, será la descarga de cortisol, que se produce en las glándulas adrenales, situadas próximas a los riñones.

Sabemos, por lo publicado al Dr. Illera, que el toro que es trasportado en un camión, y el toro que es recortado, tienen unos MUY ALTOS niveles de cortisol en su sangre, fruto sin duda del estrés que les provocan estas situaciones.

Sabemos también, por los estudios del Dr. Illera, que el toro que sale a la plaza y es devuelto a los corrales sin lidiar, tiene unos niveles de cortisol en sangre MUY ALTOS, fruto evidentemente del estrés que le produce una situación que nunca ha vivido. Curiosamente, según expone el Dr. Illera, el toro que es lidiado (banderilleado, picado y toreado), tiene MENOS cortisol en su sangre que el trasportado, el que ha sido recortado y el que ha sido devuelto a los corrales sin lidiar. Estamos hablando de un fenómeno anómalo, ya que deberíamos suponer, que el toro lidiado ha sufrido más que los toros trasportados o recortados o devueltos, cuyo sufrimiento tanto físico como psíquico debería haber sido menor. Se produce por tanto la paradoja de que a MÁS sufrimiento, se produce MENOS cortisol. De ésta extraña respuesta hormonal, deduce el Dr. Illera, que el toro de lidia es un mamífero especial, con una respuesta neurológica y endocrina diferente a la del resto de las especies. Se trata sin duda de un hallazgo científico de gran importancia.

La respuesta a éste misterio o “milagro” de la fisiología bovina, que supone el toro de lidia, la podemos encontrar en estudios realizados por neurólogos y endocrinólogos en Medicina Humana. En una tesis doctoral elaborada en la facultad de medicina de la Universidad Complutense de Madrid se puede leer:

“Trabajos experimentales clásicos demostraron que para que ocurran ciertas respuestas endocrinas, cómo la que media la liberación de cortisol a través de la ACTH, es necesario que estén INTACTOS el estímulo neuronal y la transducción de la señal al sistema nervioso central”. Y añade: “por ejemplo, no existe respuesta de ACTH a operaciones en pacientes paraplégicos con transección de la médula espinal a nivel de la vértebra torácica 4”. La respuesta a estímulos nocioceptivos requiere VÍAS NEURONALES INTACTAS. En otro estudio, se puede leer: “el dolor actúa como un estímulo del sistema neuroendocrino. Los estímulos nocioceptivos no activan la respuesta HORMONAL (la que ha medido el Dr. Illera) a menos que estén INTACTAS las vías neuronales. La respuesta puede AMORTIGUARSE O EVITARSE por lesiones neuronales (demostrado con bloqueos anestésicos) o de la médula espinal”. http://www.ucm.es/BUCM/tesis/med/ucm-t25918.pdf
¿Una vez picado el toro o una vez picado y banderilleado están intactas las vías neuronales y por tanto el estímulo neuronal y la transducción al sistema nervioso central? Pues después de leer lo que a continuación escribo, me quedan pocas dudas. Lo he extraído de una página taurina y el que lo cuenta es un aficionado a la fiesta: “Cuando la puya no es colocada en su sitio (morrillo), se producen fracturas de apófisis espinosas vertebrales, fracturas de cartílagos, fracturas altas de las costillas, con hemorragias muy cerca de la columna vertebral cuya sangre se puede infiltrar entre las vértebras alcanzando el canal raquídeo y comprometiendo la médula espinal, provocando parálisis parciales en los miembros anteriores y músculos de la respiración”.
Y yo, cómo veterinario tengo la capacidad de decir que las vías neuronales como consecuencia de la puya principalmente y de las banderillas, no están intactas, condición indispensable para que las respuestas hormonales se produzcan con normalidad. Podemos añadir los daños que producen la espada y el descabello, sin duda.

Podemos concluir por tanto que el toro de lidia que ha sido lidiado, no tiene los niveles de cortisol en sangre esperados, por qué, cómo consecuencia de las banderillas y las puyas, su sistema nervioso ha sido tan dañado que no puede trasportar las órdenes pertinentes para que se descargue el cortisol que debería ser esperado. El toro transportado, el toro recortado, y el toro devuelto sin lidiar, tienen su sistema nervioso intacto, por lo que es lógico que sus niveles de cortisol en sangre sean altos y mayores que los del toro lidiado.

Habla también en su estudio el Dr. Illera de que el toro de lidia es capaz de descargar una gran cantidad de betaendorfinas, que son sustancias que el organismo de los mamíferos produce entre otras cosas, para neutralizar el dolor. Según el estudio el toro lidiado tiene muchas más betaendorfinas en sangre que el trasportado, el recortado o el devuelto sin lidiar. Es lógico, ya que estos últimos no han sufrido dolor físico en la medida en que lo ha sufrido el toro lidiado.
Dada la brutal cantidad de betaendorfinas que producen los toros lidiados, se concluye que estos animales serían capaces de neutralizar el dolor al que están siendo sometidos. ¿Podemos pensar que la producción de estas “dulces” hormonas significan otra cosa?

Creemos que si, que precisamente esa descarga tan alta de mediadores-¿medidores? del dolor, nos dice que el toro lo está sufriendo y padeciendo de manera brutal.

Se sabe a ciencia cierta que las mujeres, durante el parto, producen una gran cantidad de betaendorfinas. ¿Conocen a alguna mujer que haya comunicado que su parto (que algunas ocasiones dura más que una lidia) no le ha dolido? Evidentemente sí, aquellas a las que se las ha suministrado anestesia epidural. Curiosamente los niveles de cortisol en estas mujeres son menores que en aquellas que parieron sin anestesia, es decir sin bloqueos de su sistema nervioso.

Podríamos suponer que si las respuestas hormonales en el toro de lidia con respecto al cortisol no son las esperadas por el daño neurológico provocado por la lidia, también debería verse afectada la respuesta hormonal en cuanto a las betaendorfinas. Sin lugar a dudas. Sería incomprensible que si ese daño afecta a la descarga de cortisol, no afecte a los mediadores-¿medidores? del dolor. Pues bien, la Medicina de nuevo tiene respuesta para este fenómeno:

Está perfectamente estudiado que su descarga también se produce por mediadores celulares, a través del sistema inmune, localmente en la zona donde se produce el dolor, es decir a nivel de los tejidos dañados. ESTA REGULACIÓN SERÍA LA RESPONSABLE de la respuesta que aparece cuando se produce la agresión en una ZONA DENERVADA O BLOQUEADA POR LESIONES NEUROLÓGICAS importantes, ya que no existe el estímulo neurológico aferente (vuelven aquí a aparecer como sumamente importantes las lesiones provocadas por la puya, las banderillas, la espada y el descabello). La integridad del sistema nervioso es indispensable. Aquí radica el error en las conclusiones que ha hecho públicas el doctor Illera.

Para terminar y a modo de sugerencia, para complementar todos estos interesantes estudios, yo pediría:

-La realización de estudios radiológicos sobre la columna vertebral del toro lidiado mediante la introducción de un contraste en su canal medular (mielografía). Sería una científica manera de ver si realmente han existido bloqueos neurológicos que expliquen la anormal respuesta al cortisol. De paso podríamos ver los daños vertebrales que las banderillas y las puyas han producido en parte del esqueleto óseo del toro.

-La realización de autopsias del toro lidiado, lo que nos permitiría visualizar el estado de sus vísceras. Se podría aprovechar esta circunstancia para tomar muestras de tejidos y hacer un estudio histológico, con lo que se determinarían las lesiones microscópicas que la lidia a producido.

-Someter al cadáver del toro de lidia a una Resonancia Magnética Computerizada o una Tomografía Axial Computerizada (TAC). Más que nada por completar el estudio. Seguro que más de uno se sorprendería de lo que se podría observar.

Dado que el Dr. Illera afirma que el toro de lidia es un ser especial en base a las respuestas hormonales halladas, no estaría de menos, realizar los experimentos con otra raza. Se vería entonces si el sistema endocrino de un toro no de lidia, responde de igual modo al castigo de la lidia.

¿Alguien se atreve?

José Enrique Zaldívar Laguía
Veterinario
Una respuesta más completa al estudio del Dr. Illera, se puede leer en:
http://www.gevha.com/index.php?option=content&task=view&id=489
http://www.asanda.org/documentos/taurinos/el-toro-si-sufre.pdf

Vía: Asociación Animalista Libera!

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