Qué necesitamos para hacer velas: todos los suministros

Si bien es cierto que hoy en día el interés de las velas sigue siendo importante para una amplia variedad de culturas, es cierto que en algunos momentos de la historia se convirtieron en una auténtica necesidad. Especialmente en la Edad media, cuando el comercio de la fabricación de velas era de vital importancia para […]

Si bien es cierto que hoy en día el interés de las velas sigue siendo importante para una amplia variedad de culturas, es cierto que en algunos momentos de la historia se convirtieron en una auténtica necesidad. Especialmente en la Edad media, cuando el comercio de la fabricación de velas era de vital importancia para aldeas y reinos, dado que la luz era obviamente una necesidad, y esa luz venía de velas de cera o de sebo (grasa animal). Así, los hogares, las parroquias, las empresas… todo dependía de los vendedores de velas, por lo que por aquel entonces era una profesión bastante lucrativa.

Suministros necesarios para velas

Hoy día, es cierto, aunque las velas no son una necesidad práctica, no hay quien menosprecie la luz -y el calor- ofrecido por una vela. Permiten añadir un ambiente cálido a cualquier habitación. Y es que las velas pueden ser verdaderamente muy meditativas y estimulantes, no teniendo por qué ser utilizadas por el mero hecho de iluminar una determinada habitación o cuarto. Y aunque podemos encontrar una amplia diversidad de velas, también es posible hacerlas nosotros mismos en casa. ¿Quieres descubrir cómo? Te lo explicamos paso a paso.

Esto es todo lo que necesitas para hacer una vela

Si bien existen diferentes tipos de velas que podemos hacer en casa, las más sencillas son aquellas que podemos mantener en un frasco o recipiente, y son conocidas técnicamente como “velas de contenedor”. Son, en definitiva, las más simples de hacer en casa, dado que para su elaboración no son necesarios moldes ni ningún otro tipo de herramienta especializada. ¿Y qué más necesitamos?. Toma nota.

Suministros y elementos necesarios:

Ceras. Este es, obviamente, el elemento fundamental de nuestra vela. Existen fundamentalmente tres tipos para escoger. A continuación te resumimos algunas de sus características más importantes:

  • Parafina. Consiste básicamente en la cera tradicional, que usual y tradicionalmente ha venido siendo utilizada en la fabricación de velas durante cientos de años. Y, hoy en día, continúa siendo el ingrediente más popular, habitualmente porque es económico y porque se le pueden añadir fácilmente colores y aromas. No obstante, uno de los principales problemas lo encontramos en su naturaleza potencialmente tóxica, ya que consiste en un subproducto del petróleo. Por tanto, si prefieres opta por productos naturales, posiblemente sea mejor buscar alguna otra cerca alternativa.
  • De abejas. Es uno de los ingredientes más antiguos a la hora de hacer velas. De hecho, se han encontrado velas elaboradas a partir de cera de abeja en las grandes pirámides de Egipto, lo que nos ofrece una idea de su antigüedad. Y, como su propio nombre indica, es una cera producida a partir de las abejas; concretamente, un subproducto del proceso de elaboración de la miel, motivo por el cual tiene ese color dorado tan particular, además de su aroma dulce y sutil.
  • De soja. Aunque menos común, fueron creadas por primera vez en la década de los años 90. Generalmente se elabora a partir de aceite de soja, aunque en ocasiones puede mezclarse con parafina y otras cejas.

Cera de abejas

Mechas. Uno de los principales elementos a tener en cuenta a la hora de seleccionar nuestra mecha es el ancho. Para las velas que vamos a preparar, por ejemplo, lo ideal es tener una mecha grande. Y es que dado que nuestra vela posiblemente tenga un diámetro de unos pocos centímetros, la mecha más grande es el camino a seguir. No obstante, la longitud de la mecha no debe preocuparte mucho; lo más probable es que tiendas a cortarla sin importar por qué.

Aceites (para fragancias). Lo cierto es que a la hora de elaborar nuestras ceras no es estrictamente necesario añadirlas fragancias. Es más, lo más habitual es que únicamente tengamos ceras con mecha para prender, y listo. Sin embargo, es cierto que añadir algún que otro aroma ofrecerá interesantes ventajas.

Caldera doble. Aunque es posible hacerlo con una auténtica caldera doble, en muchas ocasiones puedes optar por un modelo universal, útil para derretir la cera directamente sobre la llama.

Recipientes (contenedores). Pueden servir tarritos de cristal, tazas de café… En definitiva, cualquier cosa que pueda ser capaz de soportar el calor.

Accesorios. Además de los elementos mencionados anteriormente, también existen algunos accesorios que deberemos usar. Un buen ejemplo es el termómetro, que puede ser útil para averiguar cuál s la temperatura exacta que tiene la vela. Esto es importante, ya que algunos envases o paquetes con velas pueden venir con instrucciones sobre a qué temperatura agregar una determinada fragancia, o cuándo verterla en el recipiente. También será útil una cuchara o espátula de madera. ideal para remover la cera y romper los trozos más grandes.

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