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Supernovas y evolución en la Tierra

Las estrellas nacen, viven y mueren, y por lo general cuando mueren lo hacen a lo grande, creando una nova o una supernova, que son inmensas explosiones de luz, que, desde nuestro punto de vista terrestre, pueden llegar a generar tanta luminosidad como el mismo sol, si bien sólo dura semanas o meses, a lo sumo. Ahora, según un estudio del científicos daneses una supernova podría haber influenciado el desarrollo de la vida en nuestro planeta, hace cientos de millones de años.

image En el estudio, publicado en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, se muestra un análisis de más de 500 millones de años de información geológica y astronómica, relacionando la proximidad del Sol a supernovas, en su movimiento por nuestra galaxia, la Vía Láctea. En particular estudiaron el paso de nuestro Sol, y por ende del Sistema Solar con la Tierra incluida, por los brazos de la espiral de la galaxia. Allí se encuentran nuevos cúmulos de estrellas, los que suelen tener estrellas con un rango bastante variado de edad y tamaño, y tienen estrellas lo suficientemente masivas como para explotar en supernovas.

Una supernova es el momento de la muerte de las estrellas más masivas del universo, cuando han dejado de generar energía. Pueden llegar a generar tanta luminosidad como una galaxia entera, si bien tan sólo durante algunas semanas o meses. Durante este lapso, la supernova puede irradiar tanta energía como nuestro Sol podría emitir a lo largo de toda su vida. Esta explosión expele la gran mayoría del material de la estrella muerta a velocidades de 30 mil kilómetros por segundo, generando una onda de choque todo alrededor. Si estuviese lo suficientemente cerca de la Tierra, tendría un impacto directo sobre la atmósfera terrestre.

El Prof. Henrik Svensmark, de la Universidad de Dinamarca, estudió los cúmulos de estrellas que estuvieron cerca de nuestro sol, y calculó cuantas supernovas podrían haber llegado a explotar cerca del Sistema Solar en los miles de millones de años de viaje a través de la galaxia. Eso lo comparó con la información geológica, y descubrió que las supernovas cercanas podrían haber dado forma a las condiciones para la vida en la Tierra.

Los momentos en que nuestro sistema solar pasó cerca de las zonas de la galaxia donde se suelen formar las supernovas coinciden con los eventos que hicieron prosperar a la vida sobre nuestro planeta. Según Svensmark la biósfera parece contener un reflejo del cielo, ya que la evolución de la vida es un reflejo de la evolución de la galaxia. Habría un vínculo de largo plazo entre los rayos cósmicos y el clima terrestre, y estos cambios en el clima que se dieron cada vez que el sistema solar estuvo cerca de una supernova, se registraron efectos en la biósfera de nuestro planeta.

Pero a veces podría no haber sido tan benéfico, si bien, habría disparado la adaptación a diferentes medios y climas. El autor sugiere que períodos glaciales que se pueden ver en el registro geológico, bastante abruptos y cortos, en el tiempo, con subidas de nivel del mar en el orden de los 25 metros, podrían estar vinculados con supernovas muy potentes, ya que la radiación de estas super explosiones estelares enfriarían la atmósfera.

Fuente: RAS

 

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