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Derretimiento del Ártico y Cambio Climático

Ya se puede decir que hace décadas que la masa de hielo del Ártico se viene reduciendo cada vez más. Este verano del Hemisferio Norte la capa de hielo ha alcanzado el mínimo desde que se tienen registros, unos 3,41 millones de kilómetros cuadrados, que es el 50 por ciento de la superficie que cubría en el período 1979-2000. Sí, se ha perdido la mitad de la superficie de hielo. Esto se debe principalmente al llamado Calentamiento Global, que es un indicador de que la temperatura promedio de todo el planeta ha ido aumentando en las últimas décadas, y cada vez más rápido.

Hielo ártico 2012, Línea naranja año 2000

Esto es culpa de la acción humana, principalmente de sus industrias y sus medios de transporte, que emiten grandes cantidades de dióxido de carbono, un gas normal en nuestra atmósfera, pero que produce un efecto invernadero, es decir deja que la radiación que llega del sol penetre en la atmósfera, pero no permite que ese calor vuelva a salir al espacio. Un aumento de ese gas, significa en un aumento del efecto invernadero, y por ende de la temperatura global.

El Ártico ha sido la región mas afectada por el aumento de la temperatura, pero en todas las regiones del planeta se ha experimentado un Cambio Climático a nivel local, por culpa de los cambios que se generan en la atmósfera al aumentar la temperatura promedio global. Cambios imperceptibles en los vientos, las corrientes marinas, las especies que se extinguen, etc, pueden generar otros cambios en cascada, que terminan descalabrando a los ecosistemas.

Han ocurrido muchos cambios climáticos a lo largo de la historia del planeta, pero sólo pueden ser tan drásticos como el actual si son catapultados por catástrofes ambientales como erupciones masivas, como las que ocurrieron antes de la extinción de los dinosaurios, o mismo un cometa que se estrella contra la Tierra, como ocurrió en varias ocasiones que fueron puntapié inicial de extinciones masivas.

hielo ártico Según expertos en el estudio del hielo del Ártico, este terminará colapsando por completo en no más de cuatro años. Esto significa que, tal vez no tan cerca en el tiempo, pero sí en los próximos diez años no habrá hielo en el Ártico durante el verano, aunque sí en invierno. Todavía no se puede medir qué ocurrirá con las corrientes marinas, que tanto afectan el clima continental, al no tener hielo cubriendo la región ártica.

Algunos, como Al Gore, llaman a la acción, “es tiempo de actuar sin dilaciones”, dijo. Es cierto, pero también es cierto que para evitar lo que se viene, habría que haber actuado hace 20 años. Ahora sólo podremos paliar los cambios importantes que se presentarán en el planeta en la próxima década. Ya es tarde, no podemos hacer nada pare frenar las consecuencias del daño que le hemos hecho al planeta, pero sí podemos evitar que esas consecuencias de nuestros actos duren muchas décadas, y sean catastróficas.

¿Por qué importa si hay más o menos hielo en el Ártico?

No sólo afecta a la gran cantidad de especies que viven en esa región ártica cubierta por el hielo, sino también a todos los humanos del hemisferio norte. Como decíamos, los cambios en las corrientes marinas podrían degenerar en inviernos mucho más rudos en Norteamérica y en Europa. Parece una paradoja, que el planeta se caliente, y eso genere inviernos más crudos. Ocurre porque afectará a la corriente marina, y el agua helada del Polo norte bañará las costas de los continentes de ese hemisferio, generando más tormentas y vientos helados que bajarán la temperatura ambiental. Más tormentas también implica más lluvias, lo que podría ser mejor para las planicies de Norteamérica, si lo vemos como algo económico, pero al ecosistema no le sientan bien los cambios bruscos.

No sólo el efecto invernadero de los gases como el dióxido de carbono juegan un rol en la reducción de hielo, sino también la contaminación de Europa y Asia, que oscurece el hielo, lo que atrae más radiación solar, y potencia el derretimiento del hielo. También hay factores naturales que afectan la reducción de la capa de hielo, como por ejemplo este año, record, hubo una tormenta importante que aumentó la reducción del hielo. Todo esto, actuando junto, se potencia.

derretimiento polo El principal problema del derretimiento del hielo del Ártico no será el aumento en el nivel de los océanos. Sino que al no haber tanta superficie blanca en el norte, no se reflejará tanta radiación solar, y se absorberá cada vez más calor. Esto aumentará cada vez más la temperatura en esa región, derritiendo también los hielos continentales de Groenlandia, por ejemplo, que ese sí aumentará el nivel del mar, ya que son hielos que están sobre el continente. Si se llegase a derretir todo el hielo continental de Groenlandia, el nivel del mar subiría 7,5 metros. Se cree que eso no ocurrirá al menos en este siglo. Lo verán próximas generaciones, si es que hoy mismo actuamos para reducir las emisiones y la contaminación, pero como los gobiernos no actúan con la celeridad necesaria, las estimaciones seguirán quedándose cortas, ya que se irán acelerando los cambios cada vez más.

Pero los cambios en el Ártico se medirán en el año próximo y los siguientes en estaciones más extremas en el hemisferio norte. Veranos e inviernos más tórridos para Norteamérica y Europa. La gente común se espera que si hay calentamiento global, haya veranos más cálidos, pero no que se puedan sufrir inviernos más fríos. Esto ocurrirá, como decíamos, la corriente marina que va de oeste a este, ya viene reduciendo su potencia, su velocidad, lo que permite que las temperaturas ambientales se mantengan durante más tiempo. Esto genera tormentas de nieve, como se viene viendo para Norteamérica y Europa. A la vez, la falta de hielo en el Ártico, produce que esa corriente marina lleve más aire frío hacia el sur, potenciando más los inviernos.

A la vez, no se sabe qué podría ocurrir si esa corriente se ve totalmente afectada, cambiando todo el sistema de corrientes del océano Atlántico, que son las que mantienen el clima templado de Europa. Ya ha ocurrido hace unos 40 mil años, que una inyección de aguas heladas procedentes del Ártico generaron cambios rápidos en el clima. Pero estamos hablando de un evento natural, y “rápidos” en este caso, fue en cuestión de siglos. Ahora hablamos de años, ni si quiera de décadas.

Nuestro planeta puede ser visto como una inmensa maquinaria con muchísimas partes, una sólo deja de funcionar, y eso afecta a todo el resto. Podrá seguir funcionando, pero no del mismo modo. El mundo ha sobrevivido a violentos impactos de asteroides, pero se han extinguido miles y miles de especies. Para el ser humano, que todo lo ve en cuestión de su propia existencia, un cambio como el que se avecina podrá no afectar a esta generación, pero sí a todas las venideras. El mundo se acomodará en cuestión de cientos de años, pero durante todos esos siglos habrá que sufrir las consecuencias de cambios para los que no estamos preparados en nuestras sociedades sedentarias. Si se toman medidas drásticas se podrá evitar los escenarios de grandes catástrofes, y se reducirá el impacto. Por drásticas se esperaría un cambio total en el paradigma energético, apostante totalmente a las energías renovables, y no a las que utilizan fuentes fósiles como el gas, gasoil, o carbón, o la atómica. También el transporte, gran emisor de gases de efecto invernadero, debe cambiar de fuentes de energía, abandonando al petróleo. Se puede lograr, sólo hace falta iniciativa.

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