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Perros zombies, o experimentos de terror

En 1940, un científico ruso realizó unos aterradores experimentos con perros, a los que mataba, les cortaba la cabeza, pero mantenía vivos gracias a un sistema de circulación sanguínea artificial. Pero más aterrador, es que hace muy poco se realizó un experimento similar, en el que los perros morían luego de que se les extraía toda la sangre del cuerpo y se la reemplazaba con una solución salina con azúcar y oxígeno, para revivirlos tres horas más tarde, como verdaderos perros zombies.

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El primer caso es el de científico soviético Sergei Sergeyevich Brukhonenko, que si bien sus experimentos sirvieron para el desarrollo de la cirugía a corazón abierto, no dejan de ser terroríficos. Era uno de los líderes del Instituto de Investigación de Medicina y Terapia Experimental, donde creó el autojektor, una máquina que podía funcionar como corazón y pulmón. Esa máquina la utilizó, con resultados variables, en una serie de experimentos con perros durante los años 30, que han sido retratados en la película de 1940 Experiments in the Revival of Organisms.

Los experimentos son muy reales, por más que parezca una película de terror de clase B de la época, y Brukhonenko gozó de prestigio científico, y recibió el prestigioso Premio Lenin en 1965. Se utilizaba a los perros como sujetos de experimentos para probar la bomba de circulación sanguínea artificial que permitiría la cirugía a corazón abierto, pero para ello comenzaron en 1926 manteniendo “viva” una cabeza de perro con esa bomba durante dos horas. Luego fueron escalando, y probándolo mientras realizaban una cirugía de corazón.

En la película de 1940 se puede ver (si siguen el enlace de arriba) cómo una cabeza de perro sigue viva gracias a los tubos que le otorgan una circulación artificial, con una sangre oxigenada. El perro responde a los estímulos externos, como los sonidos. Luego se hizo con perros completos, que muertos durante más de diez minutos, luego eran revividos. Al final de la película se puede ver a los perros supuestamente utilizados en los experimentos jugueteando sin problemas, así que se podría decir que algunos tuvieron final feliz. Eso en los años 30 del siglo 20, pero en pleno siglo 21 también se usó a perros para experimentos de reanimación.

Investigadores del Centro Safar de la Universidad de Pittsburgh, publicaron en 2005 cómo mataban perros extrayéndoles toda la sangre, la que reemplazaban con una solución salina azucarada y oxigenada, mediante la cual los mantenían en suspensión animada durante tres horas. Luego se les daba una transfusión de sangre, electro shocks y los perros resucitaron, si bien con daño permanente. El estudio fue publicado en Yearbook of Intensive Care and Emergency Medicine. Se supone que el sistema estaba pensado para revivir a personas que habían sufrido una hemorragia masiva, pero se asemeja más a Cementerio de Animales, y a una peli de zombies que a un estudio científico.

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