Por qué se cae el pelo en otoño

Actualizado el 10/08/2021

Se trata, no hay duda, de un problema al que se enfrentan muchas mujeres durante el otoño. De repente se están enjuagando el cabello en la ducha, y mientras pasan los dedos por él… empiezan a caerse algunos mechones de pelo. Es un momento de pánico, en los que es normal preguntarse si hay algún problema médico que esté ocasionándolo, o si en realidad es una pérdida de pelo normal fruto de la estación en la que nos encontramos.

Caida del cabello en otoño

Lo más probable es que, en realidad, no exista ningún tipo de problema médico relacionado. No en vano, lo más común es que estés lidiando con una pérdida del cabello, que, en verdad, se caracteriza por ser estacional. Y los expertos coinciden en señalarlo: existe cierta evidencia de que las personas pueden notar un aumento de la caída del cabello en los últimos meses tanto del otoño como del invierno.

La pérdida del cabello es normal, siempre y cuando esa pérdida -evidentemente- no suponga un problema ni sea excesiva. Además, cuando se trata de una pérdida del cabello estacional, el principal culpable es el termostato.

Algunas investigaciones han demostrado que existe algo de estacionalidad en la pérdida normal del cabello. Un estudio, por ejemplo, mostró que el cabello humano posee un mayor número de pelos en el mes de julio, durante la que médicamente se conoce como la “fase telógena”, y un segundo pico algo más pequeño en el mes de abril.

Cuando esto ocurre, generalmente estos pelos tienden a caerse 100 días después, lo que significa que es absolutamente normal que, la mayoría de las personas (no solo mujeres, sino también hombres) vean un desprendimiento capilar hacia al final del verano y durante los meses de otoño.

Estos pelos, eso sí, no se pierden necesariamente para siempre, puesto que un folículo piloso sano eventualmente volverá a su fase de crecimiento normal. Aunque, es cierto, no está del todo claro por qué ocurre. Algunos expertos señalan a la evolución, de manera que se genera una mayor cantidad de cabello durante los meses de verano con el fin de proteger el cuero cabelludo de la acción del sol, de forma que cuando ese pelo ya no es necesario acaba por caerse.

Causas de la caída del cabello en otoño

Esto significaría que el cuero cabelludo responde a los cambios de luz que se producen a lo largo de las diferentes horas del día. Así, se cree que el cuerpo responde de alguna manera a los cambios en la cantidad de luz que existe a lo largo del día, lo que se traduce en que, las horas de luz más largas del año (que habitualmente se registran durante los meses de verano), ocasionan que el cabello entre en la “fase telógena”, desencadenando luego su desprendimiento o caída al final de esta fase.

Estos cambios, de hecho, tienden a ocasionar que la secreción de melatonina y prolectina varíen, influyendo en la caída del cabello. Así, existiría cierta periodicidad estacional tanto no solo con la propia caída del pelo, sino con su crecimiento. Además, el problema puede volverse aún más evidente ante determinadas alteraciones, como las causas por el estrés y la ansiedad.

No en vano, los expertos estiman que en primavera y otoño se caen alrededor de 800 pelos cada día, lo que permite que durante el verano el cabello crezca de manera más acorde con la nueva estación. Es decir, crecen en invierno los que cayeron en primavera, y en verano los que cayeron durante el otoño.

La caída del cabello en otoño es totalmente natural

Como hemos visto, cuando no existe ningún tipo de problema relacionado, la caída del cabello en otoño responde a causas puramente estacionales, motivadas por los cambios en el efluvio telógeno del cabello, que a lo largo de las diferentes estaciones muestra ciertas variaciones.

Así, en caso de que se produzca una caída del cabello estacional, significa que el cabello se ha saltado la fase de crecimiento, y ha acabado por pasarse directamente a la fase de caída, influidos sobre todo por los cambios en las horas de luz solar, y también por la propia temperatura.

Aunque, es cierto, por el momento no se conoce a ciencia cierta cuál es el mecanismo preciso que ocasiona estos cambios.

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