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Preservación de la fertilidad

Hoy en día muchas mujeres prefieren postergar la maternidad, ya sea para poder completar su carrera laboral, por cuestiones económicas, o para disfrutar más del tiempo de pareja. Pero postergar demasiado la maternidad puede traer problemas de fertilidad. Por eso están floreciendo las técnicas de preservación de la fertilidad, que permite postergar no sólo por un deseo social, sino que es un beneficio para pacientes con enfermedades que pueden amenazar la función ovárica.

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Existen enfermedades como el cáncer, que requiere de tratamientos con quimio o radioterapia, enfermedades autoinmunes que también necesitan quimioterapia, trasplantes de médula ósea, casos de cirugía ovárica repetida, como la endometriosis, en que la mujer está en riesgo de perder sus funciones ováricas, por lo que un tratamiento de preservación de la fertilidad puede salvar su decisión de ser madre.

La llamada Preserva, es un tratamiento de fertilidad que cuenta con tres principales técnicas:

  • Vitrificación de los óvulos: Esta técnica permite criopreservar los óvulos maduros conseguidos gracias a la estimulación ovárica, para utilizarlos cuando la paciente decida hacerlo, con el mismo pronóstico que tenía al momento de vitrificarlos. Los ovocitos tienen una tasa de supervivencia elevada, ya que no se forman cristales de hielo con esta técnica, así es que se puede retrasar la maternidad con garantías razonables.
  • Congelación de la corteza ovárica: Se trata de una técnica apuntada a pacientes que vayan a recibir quimioterapia o radioterapia. Es compatible con la vitrificación. Consiste en la criopreservación de la corteza ovárica, que habilitaría a restablecer la función ovárica, con niveles hormonales normales, evitando efectos secundarios propios de la menopausia precoz.
  • Transposición de ovarios (Ooforopexia): También utilizada para pacientes que recibirán radioterapia, consiste en alejar los ovarios de los campos de irradiación, para evitar una exposición directa y un daño irreversible a las gónadas. Preserva la función ovárica en un 83-88% de los casos. Tiene algunas posibles complicaciones, como lesiones vasculares, infarto de la trompa de Falopio y formación de quistes.

Como decíamos, no sólo por cuestiones sociales, se puede retrasar la maternidad, sino por enfermedades. El cáncer es una de las que más impacto tiene, ya que actualmente, gracias a la eficiencia de los tratamientos, se puede aumentar la esperanza de vida, y así es que entran en cuestión temas como el de preservar las posibilidades de maternidad.

El cáncer puede afectar al número limitado de folículos de la corteza ovárica, que ya disminuyen a lo largo de la vida, por la ovulación, pero la radioterapia y la quimio aceleran esta disminución, e impiden que maduren. También anulan la posibilidad de regeneración del ovario.

Los tratamientos de preservación de la fertilidad no son una garantía de embarazos a futuro, pero sí dan la posibilidad de que al menos se pueda intentar.

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