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El hombre araña puede detener un tren, probado

Estamos acostumbrados a que en las historietas se utilicen datos científicos para la creación de superhéroes o supervillanos, si bien la mayoría de las veces están mal usados, exagerados, o simplemente son datos inventados, eso no evita que la gente los disfrute, pero tampoco evita que los quisquillosos queramos explicar científicamente las acciones de los superhéroes o que queramos buscar algún ejemplo real de lo que se plasma en los comics. En el caso de Spider-Man o el Hombre Araña, al parecer una tela de araña capaz de detener a un tren podría ser posible.

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Tres estudiantes de doctorado de la Universidad de Leicester, Gran Bretaña, quisieron probar si una escena de una de las películas de Spider-Man (2004) era posible. Es una en la que el Hombre Araña arroja su famosa telaraña sobre el frente de un tren subterráneo con cuatro vagones y evita que se caiga al río. Los cálculos que hicieron estos estudiantes de física terminaron probando que la seda de las arañas podría ser suficientemente fuerte como para detener a un tren. Los resultados de su estudio fueron publicados en Journal of Physics Special Topics.

Un tren de cuatro vagones con unas 984 personas, pesaría 200 mil kilos. Calcularon la velocidad que iba en la película, unos 24 metros por segundo. Desde allí calcularon cuánta fuerza necesitaría tener la telaraña para evitar que el tren se estrelle: unos 300 mil newtons. Luego de considerar la geometría del tren, la red en sí, y de los edificios utilizados para anclar la seda arácnida, el equipo calculó que la firmeza del material para aguantar sin romperse, que resultó ser 3,12 gigapascales (un pascal es igual a 1 newton aplicado a un metro cuadrado).

Analizando en el mundo animal, resulta que las araneidas, una de las familias de los arácnicos, pueden producir seda con una fuerza que va de los 1,5 a los 12 gigapascales. Así que sí, el Hombre Araña podría haber parado al tren. Certificado científicamente. Eso sí, que lo pudiese aguantar con sus propias manos, es otro cantar.

Fuente: Wired

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