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Funerales de pájaros y cuervos rencorosos

Las aves son más “humanas” de lo que pensamos. Los llamados Scrub-jay occidentales no son muy amistosos, pero cuando ven a un camarada que muerto en el suelo, mantienen una especie de funeral de gritos y chirridos, que puede llegar a durar media hora. En estos mismos pájaros se había observado que planeaban a futuro. Y al mismo tiempo, en otro estudio se descubre que los cuervos son rencorosos, es decir no olvidan un rostro, tienen memoria, y si alguien los molestó, le van a guardar rencor.

cuervo

El caso de los scrub-jays ha sido investigado por Teresa Iglesias, de la Universidad de California, Estados Unidos, publicado en Animal Behaviour. Para poder documentar el hecho ya observado en estado salvaje, atrajo a esta ave territorial al patio de la universidad armando unas tablas con alimentos. Luego las grabó en video para documentar su reacción ante un ave muerta, específicamente un scrub-jay muerto en el suelo, cerca de las mesas de comida. También midió su reacción ante el cuerpo de otro tipo de ave, y de unas piezas de madera pintadas que parecían las plumas de un scrub-jay estrellado contra el suelo.

Scrub-jay Cuando las aves vieron el scrub-jay muerto en el suelo, se arrimaron a un árbol y comenzaron una serie de gritos muy agudos para atraer a otros jays, los que se unieron al coro de chirridos. Estas sesiones podían llegar a durar desde algunos segundos hasta media hora. Y si el jay que encontró al muerto notaba que no acudía ningún compañero a unirse al canto, buscaba un árbol más alto, y seguía el canto, en un aparente esfuerzo por ser escuchado.

Al parecer, no se trataría de un funeral, como podría llegar a pensar un observador casual. Según la investigadora, podría tratarse de una forma de alertar a los demás sobre algún peligro, pero no queda claro por qué se reúnen alrededor del muerto, en vez de alejarse cuando escuchan el canto. Lo interesante es que este mismo comportamiento lo repitieron cuando se colocó a un ave de otra especie muerta en el suelo, pero hábilmente notaron los intentos de Iglesias de engañarlos con un scrub-jays de juguete y con las maderas pintadas, y las atacaron.

Ya habíamos visto aquí que la jirafas también pueden tener actitudes que pueden parecernos como si llorasen a sus muertos.

Otro caso interesante es el de los cuervos, que al parecer no olvidan un rostro y pueden ser rencorosos. Hace un tiempo, una investigación en Seattle, Estados Unidos, demostró que los cuervos recordaban el rostro de quienes los habían secuestrado de la naturaleza. Incluso si han pasado años desde que el cuervo ha visto a esa persona, si se la vuelven a mostrar querrá atacarlo, sugiriendo no sólo que lo recuerda, sino que lo hace con muy mala espina.

Investigadores al mando de John Marzluff, de la Universidad de Washington, en Seattle, han continuado este estudio, y lo han llevado a un nuevo nivel, al realizar una tomografía computada del cerebro del ave mientras se les muestra un rostro conocido. Y según pudieron descubrir, el cerebro se ilumina de un modo muy parecido al humano al reconocer rostros. Al parecer, en estas aves existe una región análoga a la amigdala de los mamíferos, que es la que se activa al reconocer rostros. En el cerebro mamífero es la región que se activa cuando recurrimos a los recuerdos negativos. Por primera vez se descubre que esto no sólo ocurre en mamíferos, sino también en las aves.

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