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Escrito por Tendenzias

Las serpientes ayudaron a construir el cerebro primate

Las serpientes nos han acompañado en toda nuestra historia, siempre están relacionadas con algún simbolismo oscuro, maligno. Y al parecer, no sólo son la encarnación del mal y del infinito, sino que habrían ayudado a darle forma al cerebro de los primates, de los cuales formamos parte.

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La relación que ata a las serpientes con los humanos y otros primates, ha sido material de estudio desde muchos campos de la ciencia, pero sorpresivamente nunca se la había encarado desde la neurociencia. A pesar, dicen los autores del estudio, del complejo sistema visual de los primates y las evidencias de comportamiento y fisiológicas de que los humanos y otros primates pueden detectar a las serpientes más rápido que a cualquier otro objeto.

En el estudio, publicado en PNAS, se prueba que el cerebro complejo de los primates está especialmente adaptado a reconocer las formas de una serpiente y reaccionar en microsegundos. Un encuentro con una serpiente sería una muerte segura, para nuestros ancestros primates, si no tuviesen esta disparador en el cerebro.

imageYa hace unos 200 millones de años, cuando los mamíferos estaban evolucionando a partir de los reptiles, las serpientes eran los depredadores más persistentes que amenazaban a los diminutos primeros mamíferos. Hace unos 75 millones de años aparecieron los primeros primates, que también se encontraban a las serpientes en los árboles. Hace unos 40 millones de años, cuando los primates ya habitaban en casi todas las zonas boscosas del mundo, las serpientes comenzaron a tener una ayuda letal: el veneno.

Según Lynne Isbell, una de las autoras del estudio, las serpientes eran una amenaza tan crítica, desde los tiempos de los primeros y diminutos mamíferos, que fueron una fuerza importante que actuó sobre la selección naturaly dio forma a la aparición y la evolución de los primates.

Por aquellos tiempos de los primeros mamíferos, hace unos 200 millones de años, el pequeño tamaño ayudó a evitar a los gigantescos dinosaurios, pero no a las serpientes. Que fueron una fuerza evolutiva que seleccionó ciertos rasgos que ayudaban a los animales a evitar a las serpientes, como por ejemplo la característica de tener ambos ojos mirando hacia delante, dicen los autores, y que los centros visuales en el cerebro primate se han ampliado tanto.

Centros especializados para seleccionar rasgos específicos del mundo que nos rodea, como por ejemplo la forma corporal de una serpiente camuflada entre las hojas.

Esto lleva a los autores a una hipótesis bastante controversial: los primates nunca habríamos evolucionado si no hubiese sido por nuestro mortal enemigo la serpiente.

Isbell viene escribiendo sobre este tema dese 2006, cuando publicó su “Teoría de la detección de serpientes”.

Dice ella que los únicos primates que no tienen serpientes venenosas como enemigos mortales, que son los lémures de Madagascar, tienen una visión mucho más pobre que la de aquellos que tuvieron esta amenaza.

Un equipo de neurocientíficos ha ayudado a Isbell a encontrar pruebas neurológicas sobre cómo es la respuesta de los primates a las amenazas visuales. En el estudio publicado en PNAS, muestran cómo imágenes de serpientes afectan el núcleo pulvinar, conjunto de neuronas ubicado en una parte del cerebro antigua, evolutivamente, llamada el tálamo.

Se cree que estas células del pulvinar ayudan a direccionar nuestra atención valiéndonos de los ojos para reconocer una amenaza potencial. Entre los primates, esta región es mucho mayor que en el resto de los mamíferos, e incluso ciertas regiones del pulvinar son totalmente exclusivas de los primates.

Para poder probar esto, los investigadores insertaron electrodos en el cerebro de dos macacos que nacieron en cautiverio, y por ende, nunca habían visto una serpiente en su vida. Midieron las señales eléctricas de neuronas individuales en dos regiones del pulvinar, mientras los primates miraban a cuatro tipos de imágenes diferentes: sepientes enroscadas, sepientes alargadas, rostros de macacos enojados, y con expresiones neutrales; manos de macacos en diversas posiciones, y formas geométricas como círculos y estrellas.

Descubrieron que las imágenes de serpientes tenían un efecto fuertes y veloces sobre las neuronas del pulvinar. A la vez, se disparaba una cantidad mayor de neuronas ante esta amenaza, más que frente a los rostros amenazadores. También fueron más veloces, ya que las señales eran 15 milisegundos más rápidas que frente a los rostros enojados de macacos, y 25 milisegundos delante de imágenes de formas neutrales.

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Igualmente hay que realizar muchos más estudios para poder generalizar, y probar que el cerebro complejo de los primates se inició como una maquinaria de respuesta veloz ante el enemigo numero uno de los primeros primates. Puede haber sido una fuerza importante de la evolución, pero tan sólo fue una parte.

Fuente: Sciencemag

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