Escrito por

Niveles de dióxido de carbono record y alarmantes

El dióxido de carbono es un gas abundante en la naturaleza. Abunda en la atmósfera. Es el que liberamos cuando respiramos, y que las plantas absorben. Es el gas que le da esa agradable sensación de efervescencia a las gaseosas. En suma, no podemos decir que sea el enemigo público número uno, pero sin embargo es el principal culpable del Calentamiento Global y del Cambio Climático asociado. Pero no es su culpa que el ser humano lo produzca de forma artificial en cantidades increíbles. Tan increíbles que hemos logrado llegar a un pico que nadie esperaba, y que no se había producido en los últimos 3 millones de años.

curva de Keeling

El 9 de mayo se dio a conocer desde la estación de medición de Mauna Loa, Hawái, que el nivel de dióxido de carbono en la atmósfera superó los 400ppm, es decir 400 partes por millón. Estos números no se habían registrado nunca en la historia. Antes de la revolución industrial, los niveles de CO2 rondaban los 280ppm, y se cree que en los últimos 800 mil años de historia del planeta fluctuaron entre 180 y 280. Los incrementos del pasado fueron lentos, el ritmo de crecimiento actual nunca se ha visto, es 100 veces más rápido.

Si el nivel no se logra bajar, en las próximas décadas causará estragos en la naturaleza, ya que generará cambios en la temperatura, en los climas locales, en los vientos, en la flora, la fauna. Cambios imposibles de predecir. Esto se puede evitar simplemente cambiando nuestro paradigma energético, abandonando los combustibles fósiles, la dependencia del petróleo.

Mediciones de CO2

En 1953, el joven científico Charles David Keeling comenzó a medir los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera cerca de Pasadena, California, Estafos Unidos. Luego expandió la medición a otras ciudades, a regiones rurales y a las montañas. Lo que más le interesaba era que por las noches, el nivel de CO2 en la atmósfera aumentaba, para bajar luego en la tarde del día siguiente.

Así Keeling descubrió que esto se debía a la respiración de las plantas. Gracias a su descubrimiento lo invitaron a colocar medidores en todos lados. Colocó estaciones importantes de medición en Mauna Loa, Hawái, y en la Antártida. La de Hawái es la más conocida, y la más antigua, que mide desde 1958. Así también descubrió que el CO2 variaba de un mes a otro, con los picos en mayo, y los bajones en octubre. Esto por el crecimiento de las platas en verano, que absorbían más CO2 de la atmósfera, y lo devolvían en invierno.

Pero lo más interesante que Keeling descubrió fue cuando pasaron algunos años, y veía que las mediciones de CO2 aumentaban cada año, generando lo que se conoció como la curva de Keeling. Esto no se debía a ningún evento natural, sino a la tecnología humana, que año tras año expedía más y más CO2 a la atmósfera. Lo que se llamó la curva de Keeling fue el hecho de que cada año ese aumento se hacía más agudo.

Keeling, así como cientos de científicos, vienen advirtiendo desde hace décadas sobre las consecuencias de este aumento antinatural del CO2 en atmósfera. El dióxido de carbono es el principal gas de efecto invernadero. Es decir, un gas que impide que el calor que el Sol arroja sobre nuestro planeta, vuelva al espacio. Ese calor se queda dentro de la atmósfera, aumentando la temperatura del planeta a nivel global.

Esto puede generar que cambien todos los patrones climáticos del mundo, haciendo que en algunos sitios los inviernos sean más crudos, y que en otros los veranos sean más tórridos. Generando estaciones secas en algunas regiones, y exceso de lluvia en otras. Pequeños cambios de temperatura generan cambios en los vientos y en las corrientes marinas. Estos, a su vez, cambian la temperatura y el clima local de cada región del mundo.

No es algo raro en la historia del planeta, que la temperatura de este varíe y que por ende cambien los climas. A esto se debe que las especies hayan evolucionado al estado en que están hoy. Pero la diferencia es que este cambio no es natural, y por ende es muy drástico. Los cambios drásticos en el pasado, por culpa de la caída de un asteroide, o algún otro evento catastrófico, generaron extinciones masivas.

Fuente: NOAA

Artículos relacionados

Lo más interesante
Top 6
artículos
Síguenos