Escrito por Tendenzias

ADN basura, ¿misterio resuelto?

Desde hace décadas se sabe que casi el 98 por ciento de nuestro genoma está hecho de ADN que pareciera no hacer nada, no parece contener genes, ni tampoco hace que los otros genes del genoma hagan algo. Se lo llamó ADN basura, porque enseguida comenzó el debate sobre si servía para algo que todavía no comprendían los científicos, o si realmente sólo eran ADN que se había acumulado a lo largo de los millones de años de evolución. Al parecer, según un nuevo estudio publicado en Nature, realmente sería ADN basura, es decir, no serviría para nada.

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El ADN basura, también llamado ADN no codificante, parece que realmente no codifica ninguna proteína, y no es necesario para que un organismo se mantenga saludable. Al menos esto se cumple en la planta carnívora que estudiaron Victor Albert, y colegas e la Universidad de Buffalo, Estados Unidos.

Lo cierto es que todavía no se sabe qué hace y qué no hace el ADN basura. En 2003, cuando se dio a conocer los resultados del Proyecto Genoma Humano, se descubrió que sólo el 2 por ciento eran genes, el resto parecía no servir para nada.

Durante mucho tiempo, los genetistas pensaron que la mayoría de ese basto ADN oscuro, que ocupa la mayoría del genoma de casi todos los organismos, consistía en copias de segmentos del ADN realizadas por parásitos genéticos, que se copiaban de forma repetida, o también que consistía en los restos “fósiles” de genes que en algún momento servían para algo.

Pero el año pasado, otro masivo proyecto, ENCODE, que busca descubrir el rol de los 3300 millones de pares bases, o letras del ADN, del genoma humano que no codifica las proteínas, descubrió que el 80 por ciento de ese ADN basura parecía tener una cierta actividad biológica, como por ejemplo afectar qué genes se activaban. Así lo pudieron ver en tubos de ensayo. Pero no se pudo saber si eso resultaba en alguna función necesaria o útil para los humanos.

Albert y colegas secuenciaron el genoma completo de la planta carnívora Utricularia gibba. Su genoma tiene 80 millones de pares bases, bastante pequeño comparado con otras plantas, y muy diminuto comparado con el nuestro. Sólo tiene 28.500 genes. Al parecer tiene muy poco ADN basura, y eso no parece generarle problemas.

Se cree que desde que se separó de su último ancestro común con el tomate, hace millones de años, esta planta duplicó su genoma, es decir que se quedó con dos copias, al menos tres veces. Así y todo, no tiene casi ADN basura, es decir que se deshizo de la basura genómica a lo largo de su evolución. Lo que indica que no es necesario, para esta planta, y que podría ser lo mismo en otros organismos como nosotros los humanos.

Sin embargo, sigue siendo un misterio por qué algunos organismos están atiborrados de ADN basura, mientras que otros no tienen casi nada. Una posibilidad podría ser que en algunos existieron presiones evolutivas para que se deshiciesen del material extra, mientras que en otros nunca existió esa presión, por lo que se siguió acumulando. La presión evolutiva implica que mejoraba las chances de reproducción y supervivencia del organismo el deshacerse de la basura genómica.

Pero, según los autores, esto es poco probable, ya que otras plantas similares a la carnívora que estudiaron tienen el genoma atiborrado de basura, y les va igual de bien que a la carnívora que saca la basura seguido. Lo más probable, dicen los autores del estudio es que por pura casualidad, la evolución haya dotado a la U. gibba de procesos biológicos que favorecen el que se desembarace del material que no sirve para codificar genes.

Fuente: LiveScience

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