Escrito por Tendenzias

Los perros no siguen al más dominante, sino al más amigable

Existe una idea dominante en la relación que existe entre un perro y una persona, que es que esta última debe ser dominante. Nunca dejes que tu perro pase primero por una puerta, no dejes que te gane, ponlo panza arriba y sostenlo con una mano en la garganta, son consejos de los entrenadores. Pero es un error, según un nuevo estudio, los perros siguen al más amigable.

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Una filosofía que se origina en la estricta jerarquía observada en los lobos, donde el macho y la hembra alfa, son quienes dominan. Como los perros son una subespecie de los lobos, y evolucionaron a partir de ellos, las escuelas de entrenamiento aconsejan que la persona que quiera un perro por mascota, deberá convertirse en el macho alfa.

El problema de la idea del perro con disfraz de lobo, desde una perspectiva científica, es que asume que el sistema social de los perros es igual al de los lobos. Sin embargo, la domesticación cambió muchísimo al sistema social de los perros. Y para poder ver esto, sin humanos cerca, lo mejor son los perros salvajes.

Los perros salvajes son que viven sin un dueño, con una existencia salvaje. Algunos viven totalmente independientes de los humanos, como los dingos en Australia, y otros son sólo perros abandonados, que deambulan por ciudades o campos.

Por eso es sumamente interesante para los científicos estudiar cómo se comportan los perros sin los humanos, siendo que ya son animales domesticados, al punto en que han evolucionado de forma diferente a la de los lobos durante los últimos 50 mil años, que es el tiempo que llevan junto a nosotros.

Entre los lobos, siempre se da que una pareja es dominante dentro de la manada. Sólo ellos tienen crías, y agreden a los de su sexo cada tanto para prevenir que tengan crías. Esta pareja puede ir cambiando, a medida que algún otro lobo logra hacerse dominante al vencer a la pareja alfa.

Los perros salvajes tienen otro sistema social. Tienen jerarquías, que predicen prioridades para aparearse y también con respecto a la comida. Pero no es tan estricta como la de los lobos. No existe una pareja dominante, sino que el líder suele ser el más amigable. Cuando tienen que decidir a dónde ir, no siguen al más dominante o violento, sino al que tiene más amigos.

También es un buen acercamiento al entrenar a un perro, el de ser el más amigable. Los investigadores probaron cuánto le llevaba a un grupo de golden retrievers obedecer una otden, antes de ganar o perder 20 juegos de tirar con la cuerda. Según los típicos entrenadores, nunca deberías dejarte perder, sino el perro pensaría que él es el dominante.

Pero los investigadores comprobaron que perdiesen o ganasen, no tenía influencia en cómo veían a los humanos, si más o menos dominantes. Los perros no son lobos, es tiempo que dejemos de tratarlos así, y tengamos en cuenta que han compartido gran parte de nuestra historia evolutiva. Su sistema social evolucionó junto con el nuestro, hace 50 mil años que están con nosotros. Es mucho tiempo.

Fuente: LiveScience

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