Actualizado el 14/10/2020
Típico cuando trabajamos con resmas de papel, que mientras las acomodamos, una se desliza en busca de sangre y, así de fácil, produce un corte doloroso en la punta del dedo, dejándolo imposibilitado con una curita por el resto del día. Suelen ser pequeños cortes, diminutos, pero muy dolorosos. ¿Por qué duelen tanto esos cortes producidos por el papel?

El papel es como el enemigo perfecto de la punta de los dedos, ya que a pesar de tener un borde sin filo, es largo y lo bastante delgado como para poder producir un corte en una superficie que no presente resistencia. Sobre nuestros dedos, el “filo” del papel corre como si fuese una sierra dentada y desafilada. No corta muy profundo, pero eso sólo empeora la cosa, ya que mantiene el “filo” cortando en el nivel de la superficie, justo donde están ubicados y concentrados todos esos nociceptores que envían muchas y agudas señales de dolor al cerebro.
Para empeorar la situación, este tipo de corte no sangra mucho, por lo que no cicatrizan rápido. Tardan en sellarse, así que se mantienen abiertos, exponiendo los nervios al aire, lo que continúa con la cadena de señales dolorosas.



