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Hormigas rebeldes que matan a los captores y a sus crías

Existe una especie de hormigas que tienen la costumbre de esclavizar a las especies vecinas para que cuiden su nido y a sus crías. Pero al parecer, se han encontrado con una especie muy levantisca que no sólo se revela, sino que mata a sus opresores y a sus crías.

Rebelión en el nido de hormigas

Las hormigas opresoras son las Protomognathus americanus, una especie propia de Estados Unidos que ataca los nidos de especies vecinas en los que matan a los adultos y capturan a las hormigas jóvenes. En su nido, las fuerzan a conseguir comida, defender el nido, y a cuidar a las larvas. Las esclavas no se dan cuenta que están en un nido que no es de su especie, y por lo general no pasa nada. Pero en el estado Virginia Oeste, las esclavizadoras se han encontrado con un rival difícil.

Se trata de la especie Temnothorax longispinosus, que según ha podido descubrir Susanne Foitzik, de la Universidad Johannes Gutenberg, de Alemania, cuando son capturadas trabajan normalmente en el nido de sus opresoras, pero en cuando las larvas que están cuidando se transforman en pupa (previo a la adultez), los esclavos reconocen que no se trata de jóvenes hormigas de su propia especie así que las matan, y se revelan atacando a sus opresores.

“Las pupas, que ya lucen como hormigas”, dice Foitzik, “cargan pistas químicas en sus cutículas que aparentemente pueden ser detectados. Hemos podido demostrar que una alta fracción de las pupas de los esclavizadores son asesinadas por las trabajadoras esclavas”.

Bajo condiciones normales, las pupas de P. americanus (alias esclavizadora), tienen un 85 por ciento de chances de sobrevivir, pero los investigadores que ese índice baja cuando entran en juego los cuidadores esclavos. En colonias de Nueva York y Ohio, la supervivencia de las pupas es de entre el 49 y el 58 por ciento. Pero ese porcentaje baja drásticamente en Virginia Oeste, ya que sólo el 27 por ciento sobrevive.

Al parecer el comportamiento rebelde sólo se ve entre las hormigas T. longispinosus, lo que ayuda a mantener controlada la población de las esclavizadoras P. americanus, y también evita tantos ataques a otros nidos de T. longispinosus. Se ve que hay especies que no puede ser engañadas.

Fuente: LiveScience

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