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Termitas explosivas

Las termitas son insectos sociales, que cuentan con una casta de trabajadoras, y otra de soldados, que son individuos con mandíbulas mucho más grandes y que su único propósito es el de atacar a los intrusos. Pero cuando las cosas se ponen agrias, las trabajadoras pueden unirse a la pelea y realizar suicidios bomba. Pero una especie de la Guyana Francesa va más lejos todavía, potenciando esas bombas en las termitas trabajadoras más viejas.

termitas

Cuando las termitas trabajadoras envejecen, dejan de realizar sus tareas de una forma eficiente, por lo que comienzan a ocuparse de la protección de la colonia. Se ha descubierto que estas termitas más ancianas desarrollan una estructura cristalina que aumenta la toxicidad de sus armas químicas. Por eso es que son estas termitas viejas las que se vuelven soldados cuando la colonia es amenazada, y cometen una especie de suicidio altruístico, conocido como autothysis entre los entomólogos, mediante el cual desgarran algún órgano del cuerpo o explota algún órgano, desgarrando la piel. (Video al final)

El descubrimiento de la habilidad de estas termitas explosivas fueron descubierto por investigadores de la Universidad Libre de Bruselas, quienes lo han publicado en Science. Este suicidio defensivo fue visto también en algunas especies de hormigas, y en varias especies de termitas. Pero sólo en esta especie de la Guyana Francesa se ha visto una potenciación de la “explosión”.

Esta especie de termita, Neocapritermes taracua, desgarra su cuerpo y libera un químico tóxico que se pega a los intrusos y corroe su cuerpo con gran velocidad. Los autores del estudio explican que este suicidio explosivo generalmente se vale de un único órgano, la secreción defensiva es almacenada en las glándulas salivares. Pero en la Neocapritermes taracua cuentan con dos cristales ubicados fuera del cuerpo, a modo de mochila. Cuando la termita revienta, los cristales se unen produciendo un compuesto mucho más tóxico.

Lo que llama la atención en esta especie es son las las trabajadoras que envejecen las que comienzan a almacenar esos cristales como mochilas, los que producen una reacción química cuando se mezclan con las secreciones glandulares. Esto incrementa la toxicidad de sus defensas explosivas. Los biólogos creen que esto permite que las trabajadoras que ya no son tan útiles en la colonia por estar viejas, puedan serlo como armas defensivas si es necesario.

Fuente: BBC y Nature

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