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Pinocho tenía razón, la nariz es la que miente

A Pinocho le crecía la nariz cada vez que mentía, en el cuento popular, que al parecer no está tan alejado de la realidad. Según un nuevo estudio, en vez de crecer, la nariz se calienta cuando mentimos, así que sigue siendo la delatora de los mentirosos.

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Psicólogos de la Universidad de Granada, España, realizaron un estudio con termografías para analizar la temperatura del rostro de las personas. Descubrieron que cuando una persona mentía subía la temperatura alrededor de la nariz y en los músculos de la órbita, en el rincón interno de los ojos. También pudieron ver que la temperatura facial disminuye cuando una persona realiza trabajos mentales difíciles. Por el otro lado, cuando uno está ansioso, la temperatura del rostro en general se dispara para arriba.

image Según opinan los autores del estudio, este efecto podría tener que ver con la ínsula, una región del cerebro involucrada en la concientización así como en la detección y la regulación de la temperatura corporal. El mentir potencia la actividad en esa región cerebral.

Las termografías, medidas con una cámara térmica, ayudan a medir como se modifica la temperatura corporal ante ciertos estados emocionales o psicológicos, como, por ejemplo, en la excitación sexual. En un estudio anterior, se pudo comprobar que las mujeres heterosexuales experimentaban un incremento en la temperatura de la piel del rostro y del pecho cuando eran tocadas por un hombre. En otro estudio, publicado en International Journal of Electronic Security and Digital Forensics, se descubrió también que luego de cuatro vasos de cerveza, la región de la nariz y la boca subían de temperatura, lo que podría ser un buen detector de personas que han consumido alcohol.

Fuente: LiveScience

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