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¿Soylent Green o Star Wars como futuro de la humanidad?

La población mundial ha alcanzado la cifra de 7000 millones. Un principio que Thomas Robert Malthus dejó claro en 1798 indicaba que la población mundial no puede seguir creciendo de forma indefinida si los recursos que necesita para subsistir son finitos, es decir, no crecen a la par. Malthus publicó sus conclusiones de forma anónima, al principio, ya que lo que decía es que la consecuencia de un crecimiento desmedido sería, que la naturaleza encontraría una forma de limitar ese aumento desproporcionado, como lo hace con otros animales, es decir mortandad en masa por hambre.

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El trabajo de Malthus, Ensayo sobre el principio de población, fue muy influyente para los científicos de la época y de años venideros. Dos de ellos revolucionarían la ciencia y el pensamiento filosófico: Charles Darwin. El límite al crecimiento de la población y a su número, debido a la naturaleza finita de los recursos, significaba que habría momentos en que nacerían más niños de los que podrían sobrevivir. Así nació la noción de “supervivencia del más apto”, popularizada por Herbert Spencer Darwin en su libro El origen de las especies (1859), pero que fue acuñado después de la publicación del libro de Darwin por el evolucionista inglés Herbert Spencer, en su obra Principios de biología (1864). Pero principalmente el trabajo de Malthus dirigió el pensamiento científico hacia una noción mucho más amplia: la evolución biológica.

¿Qué implicancias podrían tener para el futuro de la humanidad la dinámica de malthusiana y darwiniana? Un artículo publicado en Ecology & Evolution analiza la cuestión y llegan a estas ideas básicas: Malthus dejó en claro que la población tiende a incrementarse hasta que alcanza sus límites medioambientales. Pero, la evolución por selección natural, o la dinámica darwiniana, puede dilatar ese límite, ya que nuevos rasgos biológicos o nuevas tecnologías pueden posibilitar que individuos dentro de la población utilicen los recursos de forma más eficiente, o pueden permitir la explotación de nuevos recursos. Pero esta dinámica sólo puede empujar el límite hasta cierto punto, ya que un crecimiento ilimitado en un mundo limitado no es posible.

Así es que, ¿qué significa esto para estos mamíferos conocidos como Homo sapiens? Que nuestro crecimiento poblacional es excepcional. Se cree que hace unos 50 mil años, tiempo en que todavía no nos habíamos expandido por todo el mundo, apenas si éramos 1 millón de personas. Decenas de miles de años después, superamos los 7 mil millones, y se cree que en tan sólo unas décadas podríamos llegar a los 10 mil millones de humanos. Este crecimiento desmedido ha transformado nuestro planeta. ¿Pero cómo fue posible semejante aumento poblacional? Un punto clave es la evolución cultural, no sólo la biológica, y en vínculo entre el crecimiento y la innovación tecnológica.

El crecimiento poblacional lleva a la aparición de grupos sociales más complejos, donde la información es compartida, y por consiguiente se desarrollan nuevas tecnologías, resultando en el uso cada vez más eficiente de los recursos. ¿Puede esto seguir así para siempre? Malthus decía que no, pero algunos dicen que sí. La inventiva humana y el paso veloz al que la tecnología cambia podrían empujar el límite poblacional humano indefinidamente. Pero los malthusianos dicen que la Tierra tiene una cantidad finita de recursos, y la humanidad ha venido dilapidando esos recursos de forma descontrolada desde la Revolución Industrial del siglo dieciocho.

image Los autores del estudio que mencionamos antes dicen que la dinámica maltusiana-darwiniana resulta en beneficios para ciertos individuos, a expensas del resto de la población. Asimismo, hay una falta de visión de futuro, que impide reconocer los límites latentes, y hace que se siga dilapidando de forma ingenua, pero eventualmente la humanidad chocará con el muro. Crear de la nada, no es posible.

¿Qué nos queda entonces para los humanos? Tres opciones. Seguimos derrochando los recursos a un paso cada vez mayor, que impide que los ecosistemas los reciclen, lo que llevará a que la población caiga por hambrunas, que la innovación decaiga, y tal vez terminemos en una edad oscura por la caída de la civilización, o incluso nos enfrentemos a la extinción como especie. Una segunda opción contempla el manejo de la población, no debatamos cómo, que reduciría su aumento, a la vez de que se manejarían los recursos con una visión sostenible y con visión a futuro.

La tercera opción, junto con la primera, es una de las más explotadas por la literatura de ciencia ficción, que consistiría en que la humanidad se esparza. Marte, la Luna, ciudades espaciales, naves interestelares, etc. Esto acompañado de avances científicos y tecnológicos que permitirían la utilización de nuevos recursos antes desconocidos, de nuevos planetas, asteroides o lunas, a la vez que una utilización más eficiente de esos recursos y de los previamente existentes. Esta última opción permitiría un alto crecimiento, pero no nos olvidemos que el crecimiento poblacional es exponencial, así que a mas alto número, mayor crecimiento en menor tiempo.

Así es que debemos pensar bien qué queremos como futuro, si una película como Soylent Green (1973) donde la humanidad se encamina a la extinción o una como Star Wars (1977), donde hemos colonizado infinidad de mundos, y obviamente seguimos derrochando sus recursos. Podemos encontrar algún punto intermedio, por supuesto. Esperemos ser capaces de hacerlo.

Fuente: The Beast, the Bard…

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